Paulo Dybala volvió a quedar fuera de escena en la Roma, luego de confirmarse una lesión muscular de grado medio en el bíceps femoral izquierdo.
El cordobés sintió la molestia justo después de fallar un penal y abandonar el campo con visibles gestos de dolor. Los estudios determinaron un tiempo de recuperación estimado de tres semanas, lo que lo dejará fuera de la actividad hasta después del próximo parate internacional. Sin embargo, la lesión obliga a frenar. Y en ese punto aparece el costado menos visible de los futbolistas de élite: la gestión del cuerpo, la disciplina y la mentalidad.
Dybala ya atravesó un cuadro similar en octubre de 2022, también tras ejecutar un penal, y logró recuperarse a tiempo para estar en el Mundial. Esa experiencia, como en cualquier proyecto que requiere constancia, será clave para volver al mejor nivel.
En Roma, los tiempos apremian. El cordobés podría reaparecer frente a Cremonese, aunque el cuerpo técnico apunta a tenerlo en óptimas condiciones para el cruce de Europa League ante Midtjylland o, en el mejor de los casos, el clásico ante Napoli del 30 de noviembre, una cita que nadie quiere perderse.
Más allá de la frustración momentánea, la historia de Dybala vuelve a mostrar lo que distingue a los grandes: la capacidad de adaptarse, sostener el foco y reconstruirse. En el deporte, como en los negocios, la fortaleza se mide en los momentos difíciles.
Sería baja para la Selección Argentina
El golpe llega en un momento clave: Dybala venía recuperando protagonismo y volvía a aparecer en el radar de Lionel Scaloni.
Su rendimiento reciente —fue elegido MVP del mes en el equipo capitalino— mostraba una versión madura, decidida y más influyente dentro del grupo.