Jonás Cortez; el Antiguo y Nuevo Testamento del Estadio Feliciano Gambarte
A dias de la reinaguración del Estadio Feliciano Gambarte, una nota a Jonás Cortez, un gran formador de juveniles del club que brillaron en la cancha de Godoy Cruz.
Jonás Cortez no es solo un formador más en Godoy Cruz Antonio Tomba; es una leyenda viva de la cantera, con una historia que se entrelaza con los orígenes y la evolución del club.
Con 83 años y a punto de cumplir 84, su dedicación y entusiasmo por el fútbol siguen intactos, reflejo de una vida dedicada al desarrollo de jóvenes talentos.
En su casa en Luzuriaga, este hombre de nombre bíblico (se dice Yonás) nos recibió para dar rienda a los recuerdos que surgen desde su prodigiosa memoria.
Desde el Potrero hasta el Formador Respetado
"Pantalón cortito Bolsita de mis recuerdos Pantalón cortito Con un solo tirador
Con cinco medias hicimos la pelota Y aquella misma siesta, perdimos por un gol Una perrita que andaba abandonada Pasó a ser la mascota del cuadro que ganó"
Y que se dio el gusto de jugar hasta que una lesión le cortó tempranamente la carrera.
Tiempos del potrero de Godoy Cruz, donde la fusión del Club Godoy Cruz con los obreros de la Bodega Tomba dio origen al actual club. Allí conoció de cerca la cancha original, construida detrás de los corrales de la bodega, un lugar que guarda historias y recuerdos entrañables.
Allí fue su intento como futbolista, truncado por una lesión en la rodilla. Pero esa adversidad no mermó su amor por el juego. Tras un paso efímero por Atlético Argentino y una oportunidad fallida de ir a Bahía Blanca, la vida lo llevó de vuelta a Godoy Cruz natal, aunque esta vez con un rol diferente.
El formador me llaman
La incursión de Jonás como formador se dio de la mano de Alfredo "Mona" García en las inferiores de Godoy Cruz. Juntos, no solo entrenaban a los chicos, sino que también tuvieron que enfrentarse a la resistencia de un grupo de "viejos" del club que, según Jonás, "no hacían nada" y se limitaban a criticar. De García, aprendió la valiosa lección de no darle importancia a las críticas infundadas y enfocarse en el trabajo.
Tras la salida de García, Jonás se encontró solo al frente de las divisiones, logrando mantenerlas en lo más alto. Luego, se sumó a un proyecto con Orlando Cipolla, con quien, si bien tenían filosofías de juego diferentes (Cipolla más frontal, Jonás más de "parar la pelotita y jugar"), lograron armar "muy buenas divisiones".
La época de Gregorio Garín
Una de las etapas más fructíferas en la carrera de Jonás fue en Independiente Rivedavia junto a Gregorio Garín, el histórico "5" de Godoy Cruz que trabajaba en las inferiores del club del Parque.
En esta época, Jonás contribuyó a la formación de una camada excepcional de jugadores que trascenderían en el fútbol mendocino y nacional. "Me acuerdo de chicos como Ernesto "Gato" Garín (hijo de Gregorio), Hugo Cirilo Mémoli, el Taca Chavero".
En un salto de tiempo también le tocó trabajar en Argentino (donde dirigió a Ricardo Godoy, actual presidente del club), Talleres, Huracán Las Heras, Gimnasia y Esgrima, Deportivo Maipú, Gutiérrez Sport Club y Santa Unión. Este último club dispara un par de anécdotas graciosas. "Era primero el asado y después el partido, 'noo' les decía yo. Allí también tenía a un jugador que venía con permiso judicial para jugar los partidos.
Junto a los chicos de Talleres en un baby fútbol. Es el que sale al encuentro del arquero con la 1 en la espalda
Más allá de su rol en Godoy Cruz, Jonás era una figura clave en la selección de talentos para los combinados juveniles regionales.
En aquellos tiempos, las ligas del interior competían en torneos donde se enfrentaban equipos de San Rafael, Tupungato, Alvear, San Juan, La Rioja y San Luis. Jonás recuerda con precisión a los jugadores que elegía para estos seleccionados como Robles, el Pancita Videla, el Negro Rubén Agüero y Carlos Ereros. Sobre este último, quien jugaba en Argentino dice: "Era un cohete, pero le decía que se serenara un segundo, para definir mejor"
Vuelta al Tomba
Pero Jonás que era tombino hasta la médula, regresaba varias veces a la que era su casa. Allí donde había descubierto pibes como Piojo y Lupa Marquez,Miguel Pascualetto, el Bocha Ponce, los hermanos Almeida, el Ruso Marcucci y Diego Pozo.
Al recordado arquero surgido en el Tomba alguna vez le dio una vez una lección de como debía ser su conducta profesional. Lo encontró en la calle a altas horas de la noche tomando cerveza con otros jóvenes y le reprochó su falta de compromiso. "Tu padre se ha sacrificado para que vos seas algo, no para esto que estás haciendo acá", le dije.
Junto a alguna distinción que recibió en su carrera
Pozo siempre le agradeció ese correctivo. y las pruebas están a la vista. Tuvo su oportunidad en el arco del Tomba e inició una carrera que lo llevaría hasta la Selección Nacional.
Jonás reconoce haber sido "siempre muy duro" con los chicos, entendiendo que "donde hay grupos grandes, ¿cómo hacer? Le vas a decir 'por favor, nene', no".
Su compromiso iba más allá del entrenamiento; era un consejero de vida. Recordando al joven futblista tombino, Mula Blitter, trágicamente fallecido salvando a dos compañeros, Jonás destacó su temperamento "rebelde" en la cancha, pero también su capacidad de pedir perdón y su nobleza fuera de ella.
También dirigió a Santino Andino. Jonás, ríe recordando que le decía "tronco" en broma, reconociendo que, aunque no era de físico grande, poseía una actitud y una habilidad que lo diferenciaban.
Carácter y personalidad
Como una suerte de Gato Oldrá de antaño, en tres ocasiones, asumió el desafío de dirigir a la primera división como interino, en momentos de crisis o recambio de entrenadores. Una de las veces, tomó las riendas tras la salida del Pastor Acosta Barreiro, en un momento crítico para el club, que estaba en un pre-torneo clasificatorio al Nacional.
En esas oportunidades, Jonás demostró su carácter y sus principios. Rememora una discusión con la directiva, donde exigió que le pagaran las deudas y el sueldo correspondiente a un técnico de primera, a pesar de ser "empleado del club".
Junto a su compañera de toda la vida y la maqueta del Gambarte
También dejó claro que él, como técnico, era quien disponía sobre la formación del equipo, rechazando las "listas" impuestas por los dirigentes. Su franqueza, aunque a veces pudiera ser una "contra", era su sello distintivo. Además, siempre impulsó la inclusión de los "pibes" de la cantera en el equipo principal, confiando en el trabajo que realizaba en las divisiones menores.
En esos momentos de urgencia, Jonás demostró su audacia táctica. Enfrentando a un San Martín con un equipo formidable, Jonás se atrevió a mover las piezas: "Puse al Lobo Pereira de 4, y al revés, al Dante Pralong, lo puse de 6. Y puse al pibe Jofré, le decían el Passarella, un zurdito, un flaco, largo también, pero tenía una vitalidad impresionante".
Jofré fue clave, anulando al Pancho Monárdez. La estrategia de Jonás fue "ultra defensiva", sabiendo que no podían salir a "comerse al lobo". La victoria llegó con un gol agónico, desatando la locura en el equipo.
El Gambarte: Un Templo de Emociones y Recuerdos
La reinauguración del Estadio Feliciano Gambarte, a punto de concretarse, evoca en Jonás la misma emoción que sintió cuando pisó ese césped por primera vez como jugador.
Con la maqueta de su segunda casa; su cuñado y su hija Malvina.
"Una cosa especial, porque bueno, para mí era el Estadio River en este momento", confiesa, recordando sus inicios en el potrero del barrio Godoy Cruz, a solo diez cuadras, sin conocer otra cancha.
Para Jonás Cortez, un formador cuyo legado han trascendido el Antiguo y el Nuevo Testamento Tombino, el Feliciano Gambarte es más que un estadio; es un santuario de sueños y memorias, donde la historia del club y la suya propia se entrelazan.