Independiente Rivadavia empezó la temporada de la mejor manera, con tres victorias en el Torneo Apertura (Atlético Tucumán, Huracán y anoche ante Sarmiento) y contra Estudiantes de Caseros por Copa Argentina. Pero más allá de los partidos ganados la clave del momento es el rendimiento dentro de la cancha.
El equipo es confiable porque sabe a la perfección cuál es el plan a ejecutar. Se adapta rápidamente a lo que piden los encuentros y lo hace con naturalidad de un conjunto que está seguro de lo que hace.
Argumentos futbolísticos le sobran, partiendo de la base de su solidez defensiva, con un alto nivel de Nicolás Bolcato convirtiéndose en una grata revelación. Sumado a los siempre rendidores Iván Villalba, Leonard Costa y Sheyko Studer que hacen que los delanteros rivales visiten poco el arco de la lepra.
El mediocampo también es importante en la estructura, con dos jugadores que se agregan para darle más presencia a esa zona neurálgica del terreno de juego. Son los casos de Alejo Osella en esta nueva función de carrilero por derecha, agregándole gol a su juego y por izquierda la proyección permanente de Juan Manuel Elordi. A ellos se le suma la ubicación y relevos de Tomás Bottari y el acople de José Florentín que es el volante que intenta conectar con el ataque.
Pero sin dudas lo más destacado del azul se da en la parte ofensiva con sus tres atacantes. Porque al desequilibrio constante en el mano a mano de Matías Fernández, que le aporte asistencias y goles, hay que sumar el trabajo de los centrodelanteros en la presión mas allá de la cuota goleadora tanto de Alex Arce (hoy lesionado) como de Fabrizio Sartori.
Sin embargo, el retorno de Sebastián Villa se ha convertido en la mejor noticia de la lepra, ya que mantiene en su plantel al futbolista más determinante del fútbol argentino. Que de a poco se pondrá a tono ya que no realizo la pretemporada, al margen de tener un físico privilegiado en ese sentido. Pero seguirá siendo el as de espada del equipo, capaz de ganar un partido por sí solo.
No menos importante es el trabajo de Alfredo Berti, que es el verdadero hacedor de este presente. Con un mensaje claro y directo que se refleja en cancha por sus jugadores. Un estratega de los pocos que abundan en nuestro fútbol, con la capacidad de modificar en el medio de un partido ya sea de nombres como de dibujo táctico.
¿El hincha de la lepra se puede esperanzar?
La respuesta claramente es sí, porque le equipo representa la mística histórica de la entrega y el juego directo. Es cierto que por delante tiene varias competencias en disputa y a pesar de haber mejorado la cantidad y calidad del plantel, en algún momento deberá optar por un torneo específico como hizo el año pasado con la Copa Argentina.
Lo que queda claro es que Independiente Rivadavia será protagonista esta temporada y dependerá de su inteligencia para no alejarse del camino trazado, para que todo termine con una sonrisa para el pueblo azul.