La pasión "Leprosa" ha demostrado, una vez más, que no entiende de lógica, pronósticos ni comodidades. Desde las primeras horas del sábado 1° de noviembre, las inmediaciones del estadio Bautista Gargantini se transformaron en un verdadero campamento teñido de azul. Decenas de hinchas de Independiente Rivadavia, desafiando el cansancio y armados con reposeras, carpas, mates y una provisión inagotable de esperanza, comenzaron a hacer guardia. El objetivo es uno solo y no admite fallas: asegurarse un lugar en la histórica final de la Copa Argentina, donde el conjunto mendocino se medirá contra Argentinos Juniors.
Esta vigilia autoimpuesta por los simpatizantes busca anticiparse a la apertura oficial de las boleterías del estadio, que ha sido designado como el único punto de venta físico. La venta oficial de los tickets comenzará este lunes, en un horario acotado de 13 a 20, y se extenderá, en caso de haber remanente, al martes de 10 a 17. El fervor es tal que muchos decidieron sacrificar su fin de semana. El temor generalizado es que la demanda de la hinchada más popular de Mendoza supere con creces la escasa oferta disponible.
Malestar dirigencial por la escasa cantidad de entradas
Y es que el entusiasmo desbordante de los hinchas contrasta fuertemente con la frustración y la preocupación de la dirigencia. La organización de la Copa Argentina confirmó oficialmente que la parcialidad de Independiente Rivadavia dispondrá de un cupo total de apenas 7.000 localidades para el partido definitorio. Esta cifra, considerada "insuficiente" desde el club, se desglosa en 2.500 plateas y un número que oscila entre 4.000 y 4.500 populares.
A esta limitación se suman los precios fijados por la organización, que representan un esfuerzo económico significativo: $60.000 pesos costará cada popular, mientras que las plateas ascenderán a $90.000.
Quien alzó la voz de inmediato fue el presidente del club, Daniel Vila. El máximo dirigente "Leproso" no ocultó su frustración con la asignación. "Me parece una barbaridad, porque Independiente va a llevar mucha gente, y supongo que Argentinos también", declaró Vila. El dirigente calificó la cifra como "muy pocas entradas para una final de estas características", un evento que define un título nacional.
A pesar del reclamo formal, Vila también confirmó que la situación es inamovible y que Argentinos Juniors recibirá la misma y magra cantidad de tickets. La polémica está servida, pero mientras los dirigentes protestan, los hinchas esperan, soñando solo con alentar en la final.