La eliminación del Inter de Milán a manos de Fluminense en los octavos de final del Mundial de Clubes 2025 desató una verdadera tormenta interna en el vestuario nerazzurro.
El epicentro de la polémica es Hakan Calhanoglu, quien en las últimas horas emitió un contundente comunicado en respuesta a las declaraciones de Lautaro Martínez y el presidente Giuseppe Marotta.
La temprana despedida del finalista de la última Champions League del torneo disputado en Estados Unidos generó un quiebre evidente.
La ausencia de Calhanoglu por lesión, sumada a rumores de su posible pase al Galatasaray, fotos en la playa y crípticos mensajes en redes sociales, habrían desatado el enojo de sus compañeros. Aunque Lautaro Martínez no lo nombró directamente, el presidente Marotta sí lo hizo en una entrevista posterior al partido.
"Palabras que dividen, no que unen"
En un comunicado publicado en sus redes sociales, Calhanoglu no se guardó nada y respondió a las duras palabras de su capitán y del máximo dirigente del club:
"Después de la lesión sufrida en la final de la Champions League, decidí ir a Estados Unidos de todos modos. Estar allí, incluso sin saltar al campo, era importante para mí. Quería estar cerca del grupo, darle mi apoyo. Por desgracia sufrí otra lesión en una zona diferente. El diagnóstico era claro: un desgarro muscular. Por eso no pude jugar. Nada más", aclaró sobre su estado físico y su presencia en el Mundial de Clubes.
El mediocampista turco expresó su dolor por la eliminación y su sorpresa ante las críticas: "Ayer perdimos. Y me dolió. Lo viví con tristeza, no sólo como futbolista, sino como alguien a quien realmente le importa este equipo. A pesar de la lesión, inmediatamente después del pitido final llamé a algunos de mis compañeros para hacerles sentir mi apoyo. Porque cuando te preocupas, eso es lo que haces. Pero lo que más me impactó fueron las palabras que vinieron después. Palabras duras. Palabras que dividen, no que unen".
Todo mal en el vestuario
Calhanoglu defendió su compromiso con la camiseta y su rol dentro del equipo: "A lo largo de mi carrera nunca he buscado excusas. Siempre he asumido mi responsabilidad. Y en los momentos difíciles siempre he intentado ser un punto de referencia. No con palabras, sino con hechos. Respeto todas las opiniones, incluso la de un compañero, incluso la del presidente. Pero el respeto no puede ser unidireccional".
Para finalizar, el volante dejó un claro mensaje sobre su lealtad al Inter y una indirecta a sus críticos: "Nunca he traicionado esta camiseta. Nunca he dicho que no soy feliz en el Inter. En el pasado recibí ofertas, incluso muy importantes, pero elegí quedarme. Porque sé lo que representa esta camiseta. Y creo que mis elecciones hablan por sí solas.
Aprendí que el verdadero líder es el que está al lado de sus compañeros, no el que busca un culpable cuando es más fácil hacerlo. Amo este deporte. Amo este club. Y amo estos colores, por los que lo he dado todo cada día".
"¿Y el futuro? Ya veremos. Pero la historia siempre recordará a los que dieron la cara. No al que alzó la voz más alto", concluyó Calhanoglu, dejando entrever que la tensión en el vestuario del Inter de Milán está lejos de disiparse.