Opinión

Gran comienzo de año para Independiente Rivadavia

La Lepra mendocina empezó de gran manera el 2026 con tres victorias en tres partidos entre Copa Argentina y Torneo Apertura. Presente inmejorable para el azul del parque.

Por Martín Carreras

Sartori y un gol clave ante Huracán. — FOTO: X

Independiente Rivadavia atraviesa uno de esos momentos que no abundan en el fútbol argentino: juega bien, es competitivo y, sobre todo, sabe a qué juega. Un merito que tiene un claro hacedor, Alfredo Jesús Berti. 

El presente no es casualidad. Es consecuencia de un equipo que entiende sus limitaciones, potencia sus virtudes y no se traiciona según el rival o el escenario. No gana por arrebato, lo hace porque es serio, compacto y confiable. 

Hay una identidad clara. El equipo es intenso, solidario y ordenado. No regala espacios, no se parte, no entra en la desesperación cuando el partido se vuelve incómodo. Y cuando tiene la pelota, no la usa para lucirse sino para lastimar. 

El mérito mayor está en la convicción. Juega con la tranquilidad de quien cree en su idea. No se desarma ante un gol en contra y tampoco esquiva cuando el partido exige sacrificio. Esa fortaleza mental, tan escasa en el fútbol argentino, es hoy una de sus principales armas.

También hay un funcionamiento colectivo que potencia individualidades sin depender de ellas. El equipo responde como bloque, y eso se nota tanto en ataque como en defensa. Cuando uno falla, otro aparece para respaldar. Cuando uno se cansa o no rinde, el sistema lo sostiene.

Tal vez no sea un equipo vistoso, pero si afectivo porque cada futbolista ejecuta a la perfección dentro del campo de juego lo trabajado en la semana. Es cierto que no es infalible y seguramente lo tocará perder partidos, pero la clave es que no se desenfoque en las metas trazadas a lo largo del año.

Tanto la Copa Argentina como el torneo local tienen que ser los objetivos a corto plazo y los más alcanzables para el plantel. La Libertadores será la frutilla del postre, la que deberá disfrutar por ser la primera de su historia. Sabe que no estará en la pelea e intentar clasificar a la Sudamericana puede transformarse en la meta palpable en el certamen continental.

Este presente ilusiona a todo el mundo azul, pero también exige seriedad. Dependerá de que la euforia por este momento, no se traduzca en relajación para no desviarse del camino establecido. 

Tendrá que ser inteligente para acompañar el andar futbolístico con el orden institucional. Porque cuando ambos se combinan la ilusión deja de ser una utopía y empieza a parecer un objetivo alcanzable.