El descenso del Tomba

Del bedford a la Copa Libertadores: crónica del ascenso y el descenso anunciado del Tomba

Una crónica emotiva sobre el descenso de Godoy Cruz Antonio Tomba. El repaso de la mística de un barrio, el sacrificio y los hitos del club que pasó de la Liga Mendocina a la gloria internacional.

Por Fernando Montaña

16 Noviembre de 2025 - 17:51

El legendario Feliciano Gambarte
El legendario Feliciano Gambarte .

16 Noviembre de 2025 / Ciudadano News / Deportes

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Tuve la fortuna de haber sido testigo y narrador de buena parte de lo que acontecía en aquel "Mundo Tomba" ("Tomba World" como decíamos por entonces con un gran amigo y colega, Pablo Sánchez) en los tiempos en que, coincidentemente a ese ascenso deportivo, comenzaba mi carrera de periodista.

Son muchas las postales. Desde aquel equipo de hombres surgidos mayormente en la cantera Bodeguera que lograba la proeza de un ascenso en Misiones, los primeros torneos de B Nacional con los duelos ante Estudiantes y Colón incluidos. Los encuentros en Rafaela, Santa Fe, Concepción del Uruguay, Tres Arroyos, Capital Federal, la inmensa provincia de Buenos Aires, Cipolletti, Córdoba, Rosario, Jujuy, San Juan, Tucumán, Salta la Linda.

Doy fe de nombres que salían de memoria. Desde el arco hasta el número 11. El pibe que estaba en un banco y saltaba a la cancha para dar vuelta la página de un resultado. Todos dirigidos por Alberto Isaías Garro, con referentes en cancha inequívocos por sus apodos: los dos Gatos, un Buby, un Ruso, un Cachorro.

Llegaría la era de la Alianza Godoy Cruz-Chacras de Humberto Grondona y el Polaco Semenewicz, las épocas de vacas flacas y un ascenso a la Primera ante Nueva Chicago con el Chocho Llop al frente del equipo. Luego del descenso, la vuelta a Primera con el Gato Oldrá, ídolo adentro y afuera del campo de juego.

Tiempos en que hacíamos periodismo en el terreno sin copiarlo por X. Del teléfono fijo al celular; de la Liga Mendocina a la Libertadores de América.

Sin ser de Godoy Cruz, era inevitable no sentir empatía con aquellos pibes de entonces. Sobre todo por descubrir que detrás de cada jugador había una historia de vida. Detrás de un futbolista profesional, había un pibe —y una familia— con sueños de una casa propia y una vida mejor merced al fútbol.

Godoy Cruz 1994
Godoy Cruz 1994

Fui testigo de la historia de un club de barrio que desde su humildad fue cimentando una mística de barro, lluvia, de Zonda, de penurias económicas, de viajes a entrenarse en un bedford, de resucitar una cancha —el Feliciano Gambarte— y tener como estampitas en su santoral un tanque de agua, la efigie de un loco que se sacó la lotería y quiso fajarlo a Coerezza en el Nacional '74, de un presidente que sin un mango y mucha creatividad imaginó llegar lejos con su club y lo logró. 

De un "yorugua" que con mate en mano cebó del agua mendocina como si fuese nacido en el Palumbo. De otros prohombres que dieron el salto de calidad para meter al Tomba en los bolilleros de certámenes internacionales.

MORRO-GARCIA
El inolvidable Morro García.

De ídolos que transfirieron esa sangre albiazul a las nuevas generaciones y que un día inexplicablemente dejaron de estar en las vasijas de aquella prestigiosa Bodega.

Un sábado de noviembre, Godoy Cruz Antonio Tomba perdió la categoría, en la que se había fortificado durante 17 años. Es triste para sus hinchas y para el fútbol mendocino.

Claro que descender no es la muerte de nadie, pero puede ser el impacto para desarrollar la resiliencia de un Bodeguero al que la piedra le mancó la cosecha. Quizás mirándose en el espejo de aquel sacrificio y humildad de antaño, el viejo y querido Tomba pueda volver a su propio cerro de la gloria.

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