Gimnasia y Esgrima quiere tener el segundo estadio más grande de Mendoza
El club del Parque General San Martín presentó un ambicioso proyecto para transformar el Víctor Legrotaglie en un estadio modelo de 33 mil espectadores.
Luego del histórico ascenso a la Primera División,Gimnasia y Esgrima de Mendoza ya planifica el futuro con una visión clara: modernizar por completo el estadio Víctor Antonio Legrotaglie.
Gimnasia y Esgrima sueña en grande
El presidente del club, Fernando Porreta, confirmó en diálogo con Dos de Punta que se viene una profunda transformación en la infraestructura del Lobo mendocino, con obras que abarcarán desde las tribunas hasta el campo de juego.
"Vamos a correr el campo de juego 30 metros hacia el Sur. Esos 30 metros quedarán arriba de los viejos camarines. Está el proyecto del estadio y el viernes lo vamos a mostrar", detalló Porreta, entusiasmado con el plan que apunta a ubicar a Gimnasia entre los clubes con mejor infraestructura del país.
Fernando Porreta, presidente de Gimnasia.
Un estadio para 33 mil hinchas
El nuevo Legrotaglie tendría una capacidad para 33 mil personas y estará adaptado a las exigencias internacionales de Conmebol, lo que permitirá albergar partidos de torneos continentales en el futuro.
"Será un estadio modelo, con dos túneles —uno para el equipo local y otro para el visitante—. Nos ofrecieron el Malvinas, pero la idea es seguir jugando en nuestro estadio mientras se desarrollan las obras. No vamos a perder la localía de ninguna manera", aseguró Porreta.
El mandatario también confirmó que la cancha quedará "por encima de los viejos camarines y comenzará donde empieza la platea baja", lo que permitirá ampliar la capacidad y mejorar la visibilidad para los espectadores.
Convenio con el Gobierno y dos años de obra prevista
El proyecto de modernización se enmarca en el convenio firmado entre Gimnasia y Esgrima y la Subsecretaría de Deportes del Gobierno de Mendoza, con el objetivo de fortalecer la infraestructura deportiva de la provincia.
El tiempo estimado de ejecución es de dos años, durante los cuales el Lobo seguirá utilizando su estadio, adaptando las zonas de obra por etapas para no interrumpir la actividad futbolística.
La remodelación del Legrotaglie representa un salto histórico para la institución, que no solo busca consolidarse en la élite del fútbol argentino, sino también proyectarse hacia el ámbito internacional.