Gimnasia y Esgrima de Mendoza escribió una página inolvidable en su estreno en la Primera División al vencer por 1 a 0 a Central Córdoba de Santiago del Estero, en un partido cargado de tensión, oficio defensivo y emoción hasta el final.
El inicio no pudo ser mejor para el equipo mendocino. A los 4 minutos del primer tiempo, tras un tiro de esquina ejecutado con precisión, Valentino Simoni ganó en las alturas y conectó de cabeza para marcar el primer gol del Lobo en la máxima categoría. Un tanto temprano que le permitió al conjunto visitante acomodarse rápidamente al trámite del encuentro.
A partir de allí, Central Córdoba tomó mayor protagonismo territorial y empujó con insistencia, principalmente a través de pelotas detenidas. Durante toda la primera mitad, el local acumuló córners y aproximaciones, obligando a Gimnasia a replegarse y sostener la ventaja con orden táctico y mucha concentración defensiva. El descanso llegó con el 1-0 parcial que premiaba la efectividad mendocina.
En el complemento, el desarrollo mantuvo la misma tónica. Central Córdoba buscó el empate con presión alta y centros constantes, mientras Gimnasia apostó al sacrificio colectivo y a cuidar cada metro del campo. El entrenador movió el banco con inteligencia: ingresaron Nahuel Barboza, Brian Ferreyra, Luciano Cingolani, Juan José Franco y Matías Recalde para refrescar líneas y sostener la intensidad.
El tramo final fue de resistencia pura. El equipo santiagueño acumuló tiros de esquina y empujó hasta el último minuto, pero se encontró con un Gimnasia firme, solidario y comprometido. Julián Ceballos fue amonestado a los 43 minutos del segundo tiempo en una jugada que reflejó el desgaste y la tensión del cierre.
Con el pitazo final, el Lobo celebró un triunfo histórico: ganó en su debut en Primera División, dejó su arco en cero y demostró que está preparado para competir.

