Opinión

Fútbol argentino: un sentimiento cada vez más caro para el bolsillo del hincha

Ir a la cancha en el fútbol argentino dejó de ser un ritual popular para convertirse, en muchos casos, en un lujo. Los aumentos sostenidos en el precio de las entradas están empujando al hincha común fuera de su propio lugar.

Por Martín Carreras

Tribuna de los hinchas de la Selección. — FOTO: X

En el último año, el valor de una popular subió por encima de lo esperado. El caso más concreto es el incremento del 70 % en el valor de los tickets en la Copa Argentina donde la general tiene un valor de $50.000, una realidad que muestra tribunas cada vez más caras y menos inclusivas. Para una familia "tipo" ir a la cancha implica localidades, transporte y algo mínimo para comer, lo que se transforma en algo imposible de solventar económicamente.

La excusa es conocida para justificar esta decisión: inflación, costos operativos, seguridad, viajes, contratos. Siempre la variable que se ajusta primero es el hincha. No se reducen gastos estructurales, se aumenta la entrada (la salida más rápida).

El fútbol argentino recauda poco por derechos de televisión, reparte pocos premios y vive en emergencia permanente. La solución cortoplacista es cargarle el peso al que asiste a la cancha. Así, el espectáculo pierde sentido porque se ven estadios con claros, que le hace perder lo más importante de este deporte que es el folclore en las tribunas.

Además, se presenta como una pasión popular, pero se gestiona con lógica de evento premium. Se apela al aguante, al sentido de pertenencia y a la fidelidad eterna, pero se cobra como si se tratara de un show internacional (por ejemplo, los partidos de la Selección Argentina). El hincha es indispensable para alentar, pero prescindible cuando no puede pagar.

El aumento de las entradas no es un problema aislado, es un síntoma de mala administración, de falta de planificación y de un fútbol que hace tiempo se acostumbró a sobrevivir en crisis. Mientras no se discuta en serio cómo se financia el sistema, el ajuste seguirá cayendo sobre el mismo de siempre.

Tampoco los calendarios suelen colaborar con las finanzas de los simpatizantes, ya que se juega mucho en poco tiempo y eso hace imposible que la billetera pueda resistir por mucho tiempo.

Es por eso que los dirigentes de AFA se aprovechan y lucran con el sentimiento de los hinchas que a pesar de los incrementos harán lo posible para estar siempre alentando a su equipo.