Pasó la primera fecha del Torneo Apertura 2026 con la expectativa de lo que pueden mostrar los equipos, en cuanto a funcionamientos, incorporaciones, cambios de entrenadores y la paridad de los encuentros en nuestro fútbol.
Más allá de que en una primera fecha iba a resultar difícil poder ver algo nuevo dentro del campo de juego, por el tiempo que lleva poder amalgamar nuevos planteles, lo que no cambiaron son los errores de los árbitros.
Después de un cierre de año donde los encargados de impartir justicia terminaron un buen nivel, debido a mala repercusión que generó el título en la oficina de Rosario Central. Fue tan negativa para la opinión pública ese campeonato que los dirigentes de AFA bajaron línea para dejar de tener inconvenientes arbitrales.
Pero, así como hubo amnistía para los jugadores, parece que también existió para los jueces que se olvidaron del final de 2025 y volvieron a ser protagonistas otra vez por sus fallos muy marcados.
Nombres como los de Andrés Merlos no deberían sorprender por aparecer en las polémicas del primer capítulo del certamen (dirigió Instituto contra Vélez con expulsiones que obvio). El problema se suscita cuando los considerados de mejor rendimiento fallan: Nicolás Ramírez no viendo un claro penal para River en el juego ante Barracas Central en el Estadio Chiqui Tapia y por su lado, Yael Falcón Pérez otorgando un dudoso penal para Central en perjuicio de Ángel Di María que le juez había visto fuera del área y lo terminó corrigiendo el VAR.
De hecho, en la pretemporada que los árbitros realizaron en Mar del Plata de cara a la temporada 2026, faltaron varios nombres que no se termina de entender el motivo de su ausencia (Pablo Dóvalo, Pablo Echavarría, Fernando Espinoza entre otros).
Esa situación tiene dos lecturas posibles, por un lado, que el porqué de su no asistencia haya sido casual o la otra (que por ser parte del sistema) sepan lo que tienen que hacer y por ello no era necesaria su presencia.
Ojalá que el reclamo del futbolero promedio de que haya arbitrajes normales se pueda dar de una vez por todas para el bien del fútbol argentino, que gane en la cancha el que mejor hace las cosas y no el impuesto muchas veces.

