Franco Colapinto vivió una jornada de adrenalina pura bajo las luces de neón en el Gran Premio de Las Vegas. El piloto argentino de Williams logró superar una Q1 que se convirtió en una verdadera trampa para varios rivales, asegurando su pase a la siguiente ronda en los instantes finales de la tanda.
A pesar de la tensión extrema y el tráfico constante en el circuito callejero, Colapinto mostró la templanza necesaria para cerrar su vuelta rápida cuando el reloj se agotaba, evitando la eliminación temprana
Una clasificación al límite y la mira en los puntos
La sesión estuvo marcada por la incertidumbre y la evolución de la pista. Colapinto logró sobrevivir al caos de tiempos que caían vertiginosamente en el cierre de la primera tanda, metiéndose en la Q2 con lo justo pero con gran eficacia.
Sin embargo, la segunda fase presentó nuevos desafíos técnicos y el auto no dio para mucho más ante la mejora sustancial de sus competidores directos. Finalmente, el argentino largará desde la 15ª posición, un lugar que, si bien lo aleja de la vanguardia inmediata, lo deja con opciones estratégicas abiertas para la carrera.
En un circuito impredecible como Las Vegas, donde los muros no perdonan y la probabilidad de Safety Car es altísima, salir 15° no es una condena definitiva. El ritmo de carrera del Alpine suele ser competitivo en las rectas largas, y la inmensa recta del Strip será fundamental para los sobrepasos. La gestión de los neumáticos fríos será la clave del domingo.
Para Colapinto, haber sorteado el corte inicial y evitar accidentes en una pista tan traicionera es un saldo positivo. Ahora, el objetivo es claro: aprovechar cualquier incidente adelante y avanzar en el clasificador para soñar, una vez más, con sumar unidades.