Rampla Juniors, club uruguayo gerenciado por el magnate estadounidense Foster Gillett, atraviesa un momento crítico y se encuentra al borde del descenso a la tercera división. La situación se debe a una deuda de 90 mil dólares con el plantel y empleados, un monto que, de no ser saldado, podría provocar el descenso automático por decisión de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF).
Un antecedente
Esta crisis se suma a la reciente y polémica incursión de Gillett en el fútbol sudamericano. Su paso por Estudiantes de La Plata durante el primer semestre del año terminó sin éxito.
A pesar de que el empresario prometió una inversión significativa y el club platense incorporó refuerzos en base a esas promesas, la sociedad mixta nunca fue aprobada por la Asamblea de socios y el capital prometido no apareció. Tras el fracaso deportivo, Gillett desapareció gradualmente del panorama del fútbol argentino.
Grandes promesas y un final incierto
En paralelo, el magnate intentó replicar su modelo en Rampla Juniors, contratando figuras de renombre como Julio Buffarini, Lautaro Rinaldi, Christian Tabó y el entrenador Leandro Somoza. Sin embargo, a pesar de las expectativas, el rendimiento del equipo fue pésimo y ya se encontraba cerca de la zona de descenso por mérito deportivo.
La situación financiera es la estocada final. El director deportivo del club, Humberto Grondona, fue contundente en sus críticas: "Mintieron diciendo que iban a armar un plantel para campeonar y ahora hay que reforzar para no pelear el descenso. Aparece uno con la gallina de los huevos de oro y se quieren robar los huevos".
Con info de NA