De Mendoza al Mineirao

Filpo Núñez, el DT que debutó en Independiente Rivadavia y terminó dirigiendo a Brasil

Carlo Ancelotti no es el primer extranjero en dirigir al Scratch. La historia de Filpo Núñez nación en Buenos Aires, debutó como DT en Mendoza y construyó una carrera asombrosa en el fútbol brasileño.

Por Ciudadano.News

Filpo Núñez, el argentino que debutó como técnico en Independiente Rivadavia/ Fuente: Web — .

Con la confirmación del italiano Carlo Ancelotti como próximo entrenador de la Selección de Brasil, muchos recordaron que el puesto más codiciado del fútbol sudamericano casi siempre estuvo reservado a técnicos locales. Casi. Porque hay una excepción en los libros de historia, y esa lleva nombre argentino, y es Filpo Núñez y su carrera comenzó en Mendoza.

El recuerdo de Núñez se mantiene como una rareza en la extensa historia del pentacampeón del mundo. Brasil solo volvió a tener un extranjero en el banco una vez más: un técnico portugués que compartió la conducción con un brasileño. Aquella vez, el entrenador local fue quien figuró oficialmente como DT y ambos dirigieron apenas unos pocos partidos. Salvo esos casos excepcionales, la Selección brasileña, la más ganadora de mundiales, siempre fue conducida por técnicos nacidos en su propio país.

Nacido en Buenos Aires el 19 de agosto de 1920, Núñez dio sus primeros pasos como arquero. Su única aparición oficial en el fútbol argentino data de 1942, cuando defendió el arco de Acassuso por una sola fecha. Pero lo suyo estaba fuera de la cancha. En 1947, con apenas 27 años, se convirtió en entrenador de Independiente Rivadavia de Mendoza. Fue el inicio de una vida nómada, que lo llevaría por Bolivia, Perú, Venezuela, Ecuador, Uruguay y Portugal antes de desembarcar, en 1955, en Brasil, el país donde dejaría su huella más profunda.

Sin hablar una palabra de portugués, Filpo asumió el mando del Cruzeiro en tiempos difíciles. Pero su verdadero prestigio lo construyó en el estado de São Paulo, donde convirtió a equipos modestos en rivales temibles. Con el Jabaquara, por ejemplo, protagonizó un histórico 6-4 ante el Santos de un joven Pelé. 

Su consagración llegó con el Palmeiras, al que dirigió en tres ciclos. En 1965, tras conquistar el Torneo Río-São Paulo, la Confederación Brasileña de Deportes le otorgó un premio inédito, dirigir oficialmente a Brasil en un amistoso contra Uruguay, en la inauguración del estadio Mineirão. 

Filpo Núñez dirigió oficialmente a Brasil en un partido amistodo en 1965.

Si bien el entrenador oficial era Vicente Feola, el mismo que comandó al primer título en 1958. La directiva de la CBD decidió que para el partido amistoso del 7 de septiembre de 1965, en las fiestas de inauguración del Estadio Governador Magalhães Pinto, el popular Mineirão, el Mengao representara al Scratch, que no tenía actividad desde el 4 de julio, cuando venció 3-0 a Unión Soviética con dos goles de Pelé y uno de Flavio.

El Palmeiras cambió el tradicional verde por la Verdeamarela. Los jugadores y el técnico. Y ahí estaba Filpo Núñez, que puso en la cancha a estos 11 futbolistas: Waldir; Djalma Santos, Djalma Dias; Valdemar Carabina, Ferrari, Dudu; Ademir Da Guía, Julinho I, Servilio II, Tupazinho y Rinaldo. Luego entraron Picasso, Procópio, Zequinha II, Germano, Ademar Pantera y Dario. Brasil ganó 3-0 con goles de Rinaldo), Tupãzinho, Germano.

Filpo Núñez fue un adelantado, un personaje excéntrico, un apasionado. Dirigió durante 49 años, incluso en condiciones adversas: sobre el final de su vida enseñaba fútbol a niñas desfavorecidas en São Paulo mientras vivía en un albergue social. Falleció lejos del reconocimiento que merecía, pero su legado se mantiene como una rareza dorada en la historia del fútbol brasileño.

En tiempos en que Brasil vuelve a confiar en un extranjero para dirigir a su selección, el recuerdo de aquel argentino que debutó en Mendoza y terminó al mando de Pelé y compañía reaparece como un guiño de la historia.