Estas son las medidas de seguridad de los cascos de F1 para salvar la vida de los pilotos
El casco es una pieza clave en la seguridad de los pilotos. En los últimos años ha evolucionado su tecnología hasta convertirse en un escudo casi indestructible.
Desde los diseños icónicos de Ayrton Senna hasta los colores vibrantes de Lando Norris (25), el casco de Fórmula 1 ha sido el elemento que define a cada piloto. Pero más allá de su estética, cumple una función esencial en la seguridad dentro de la pista.
Su evolución ha sido constante, adaptándose a las exigencias de la máxima categoría del automovilismo. Hace unas décadas, pesaba más de dos kilos, lo que representaba un desafío en las curvas de alta velocidad. Hoy, gracias a materiales avanzados, se ha logrado reducir su peso a aproximadamente 1,25 kg, lo que disminuye la fatiga y protege mejor la zona cervical.
Alta tecnología para la máxima protección
La resistencia de los cascos de Fórmula 1 ha aumentado significativamente gracias a materiales como la fibra de carbono, el Kevlar y el Zylon. Esta combinación permite soportar impactos extremos, como el que sufrió Felipe Massa (43) en 2009, cuando un resorte de 800 gramos impactó su casco a más de 260 km/h. Aunque sufrió fracturas, la estructura del casco le salvó la vida. Desde 2019, la FIA impone estándares aún más estrictos, exigiendo que los cascos resistan impactos de hasta 225 G y temperaturas de 790 °C durante 45 segundos, lo que demuestra su capacidad de protección.
Franco Colapinto y Jack Dohaan.
La visera
Otro aspecto clave en la seguridad de los pilotos de Fórmula 1 es la visera, fabricada con policarbonato de alta densidad. A pesar de tener solo 3 mm de grosor, puede resistir el impacto de un proyectil disparado a 500 km/h, lo que la hace prácticamente a prueba de balas. Además, es resistente al fuego, un factor fundamental en caso de accidentes. Un episodio que destacó su importancia ocurrió en el Gran Premio de Brasil de 2009, cuando una manguera de combustible en llamas afectó a Kimi Räikkönen (45), quien tenía la visera abierta y sufrió irritación en los ojos. Desde entonces, los pilotos evitan abrirla durante la carrera.
El interior del casco está diseñado con materiales ignífugos como el Nomex y cuenta con un avanzado sistema de ventilación para regular la temperatura y la humedad. Además, incorpora un tubo de hidratación para que los pilotos puedan beber sin distracciones. Cada casco de Fórmula 1 se personaliza a la medida de la cabeza del piloto mediante escaneos 3D y puede costar entre 5.000 y 9.000 euros, dependiendo de los materiales y acabados.
Fabricantes de cascos
Las marcas líderes en la fabricación de cascos de Fórmula 1, como Bell, Arai, Schuberth y Stilo, trabajan en conjunto con la FIA para garantizar la máxima seguridad. Cada temporada, los pilotos utilizan entre 10 y 15 cascos debido al desgaste y a los impactos sufridos durante las carreras. Esta renovación constante asegura que cada unidad mantenga los más altos estándares de protección y confort.
En las últimas horas, el piloto Jack Doohan ha sido noticia debido a un accidente en la pista. Aunque los detalles aún están en desarrollo, se ha confirmado que el uso del casco de Fórmula 1 jugó un papel clave en minimizar el impacto del accidente. La rápida intervención médica y las medidas de seguridad han permitido que el piloto se encuentre estable, resaltando una vez más la importancia de los avances tecnológicos en la protección de los corredores.