La historia cuenta que fue un 14 de mayo, pero de 1978. La presentación en sociedad del Estadio Provincial de Mendoza, que por entonces aún no se llamaba Malvinas Argentinas, denominación que surgió en 1982 en medio del conflicto bélico contra Inglaterra.
Como aquellos que juraban haber visto a Gardel cantar en la Alameda o el debut de Diego a los 16 años ante Talleres de Córdoba, muchos mendocinos juraban haber sido testigos de la presentación en sociedad del Teatro de los sueños cuyano, el que antiguamente era parte de un velódromo en el Parque Aborigen.
El Malvinas Argentinas que además del fútbol ha albergado, desde entonces, otros hechos vinculados con lo artístico (basta recordar el concierto de Amnesty en 1988) cumple 47 años.
Un testigo y protagonista directo de aquella inauguración de mayo del 78, fue Roberto Pascual Chavero.
El recordado Taca, exjugador de Independiente Rivadavia, Huracán Las Heras, Gimnasia y Atlético Argentino, entre varios equipos, fue el marcador de punta de la selección mendocina aquel 14 de mayo.
Ese domingo, el combinado de la Liga Mendocina caía por 3 a 1 ante el de San Rafael en un amistoso para probar el campo de juego, la iluminación y la televisación.
El Taca fue quien marcó el primer tanto ante más de 40 mil personas en las gradas del Coloso del Parque General San Martín. En diálogo con Ciudadano.News, Chavero repasó las anécdotas de aquel día.
"Imposible olvidarme, es el mes de mi cumpleaños. Cumplo el 30 de mayo y mucha gente me saluda por eso y para recordarme de ese gol en el Estadio", dice Chavero que está a punto de cumplir los 70 años.
-Quedaste para la historia como el primer jugador en anotar un gol en el estadio.
-Sí. Yo tuve la suerte de poder hacerlo. Hay un recuerdo del penal en el Museo del estadio, es una satisfacción enorme.
-¿Cómo fue la historia de aquel seleccionado que enfrentó a San Rafael?
-Se armó una selección con jugadores de mucha jerarquía, para tratar de hacer un buen papel, pero cuando hay tantos caciques y sobran indios, quedó en la intención nomás. San Rafael con muchas menos figuras y menos quilombos que nosotros, nos ganó 3 a 1 y nos terminó pegando una milonga con el petiso González a la cabeza, que terminó siendo la figura del partido. Fue inolvidable por el hecho de haber hecho el primer gol, pero me amargué mucho porque habíamos creado una expectativa con esa selección para ganar el partido. Era la inauguración del estadio, había 45 mil personas, se televisaba porque era una prueba piloto de lo que iba a pasar y bueno, no se dio.
-En aquellas épocas se llenaban todas las canchas del fútbol mendocino. ¿Qué diferencia notaron en el Malvinas?
-Era una experiencia única entrar a ese césped y que el pie se hundiera de tan nuevo que estaba. Hacías más esfuerzo, te costaba más y te quitaba piernas; terminamos los dos equipos extenuados porque no estábamos acostumbrados a jugar con un pasto así. Y de la gente, impecable.
Ver ese estadio lleno fue una sensación única que tuve la suerte de volver a vivirlo cuando jugaba para Huracán contra San Lorenzo por el Nacional del 85. La cancha estaba a full.
Tuve la suerte de jugar varios partidos en esa cancha y de hacer algunos goles, pero ese ante San Rafael es único para mí.
Para un jugador de fútbol, jugar a estadio lleno es una experiencia única. Hay canchas que te dejan marcado, como cuando fuimos con Independiente por uno de los nacionales a jugar contra Racing. Tuve la misma sensación, por el fervor de la hinchada de ellos.
-¿Guardás la camiseta de ese partido?
-No, devolví todo. Estábamos tan calientes por la milonga que nos había pegado San Rafael que yo no me quedé con nada. Después me di cuenta de lo boludo que fui. No era un partido más y más en mi caso.
-¿Te acordás de la falta que originó el penal?
-Sí. Fue un penalazo, un foul adentro del área. Agarré la pelota, la puse en el círculo del penal y le pegué fuerte al medio. Pasó rozando la cabeza del arquero. Había que asegurarlo; un penal de esa magnitud en ese estadio no se podía escapar, con toda la presión de la gente. Así que le di un fierrazo, después los vagos me cargaban.
-¿Estaba pautado que lo patearas vos?
-Sí, el técnico (Pastor Acosta Barreiro) me había dicho que lo pateara yo.
-¿Fuiste a ver los partidos del Mundial en el Estadio?-
-Fui a ver casi todos, en general partidos malos, salvo el mejor que fue Holanda-Escocia. Después estuvo el de Polonia-Brasil que servía para la clasificación de Argentina, pero yo no fui.
-¿Qué recordás de la selección de Holanda?
-Los enfrentamos con un equipo de jugadores mendocinos que oficiamos de sparring. Nosotros nos hundíamos en la cancha y te mataban las piernas, y los holandeses volaban en ese pasto. Era una cosa de locos verlos jugar, cómo tocaban de primera, cómo picaban a tu espalda. Tenían una preparación distinta, por supuesto.
Síntesis de aquel partido
Selección Mendocina (1): Héctor Osvaldo Pedone, Roberto Pascual Chavero, Ángel Mauricio Badía, Francisco Vicino, Juan Carlos Millán, Raúl Rodolfo Zolorza, Juan Domingo Negrete, Francisco Monárdez, Andrés Molina, Carlos Molina, Hugo Olmos. DT: Pastor Acosta Barreiro
Cambios: Dante Pralong x Vicino, Juan Carlos Gutiérrez x Zolorza, Carlos Quiroga x Carlos Molina.
Selección Sanrafaelina (3): Ramón Sánchez Saavedra, Rodolfo Oliva, Isidoro Celucci, Pedro Sartirana, Jorge Pont, Roberto González, José Luis Lapuente, Héctor Díaz, Juan Carlos Ureta, Elbio Mansilla. DT: José María Machado
Cambios: Luis Calzada x Celucci, Ramón Ortiz x Ureta
Goles: PT: 26' Chavero de penal (M), 30' Ureta (SR) ST: 4' Ortiz (SR), 6' González (SR)
Arbitro: Ángel Pivetta

