La Federación Internacional del Automóvil (FIA), la organización que rige las principales categorías del motor como la Fórmula 1, enfrenta una grave crisis interna y un juicio inminente en París.
La piloto suiza Laura Villars ha demandado al organismo, acusándolo de haber impuesto restricciones electorales que, de facto, harían imposible la candidatura de cualquier opositor a la reelección del actual presidente, Mohammed Ben Sulayem.
Alega que la FIA ha creado un sistema de reglas tan estricto que solo favorece a la cúpula actual. El objetivo de esta acción legal es asegurar que las próximas elecciones cumplan con los estatutos de la organización y con los principios fundamentales de la democracia que la FIA dice defender. La disputa legal ha llevado a un tribunal de París a aceptar la demanda, por lo que se ha programado un juicio para el 10 de noviembre.
¿Por qué nadie puede competir contra Ben Sulayem?
El núcleo de la acusación de Laura Villars reside en las reglas electorales vigentes, que exigen a cualquier candidato presentar una lista completa de sus potenciales vicepresidentes y candidatos al consejo. El problema, según la piloto, es que el consejo mundial actual solo cuenta con una persona elegible de Sudamérica, Fabiana Flosi, la esposa de Bernie Ecclestone, y esta figura ya se encuentra aliada con el presidente Ben Sulayem.
De esta manera, ningún otro candidato puede cumplir con los requisitos geográficos y, por lo tanto, no puede presentarse formalmente. Esta situación fue denunciada previamente por Tim Mayer, otro aspirante a la presidencia, quien abandonó la carrera el mes pasado acusando a la FIA de una "falta de transparencia" y de dar una "falsa sensación de democracia".
La defensa de la democracia
En una carta a la BBC, Laura Villars fue contundente y aseguró que su iniciativa no es "hostil ni política", sino una "iniciativa responsable y constructiva para salvaguardar la transparencia, ética y pluralismo" en la gobernancia del deporte. La piloto apeló directamente a la esencia del organismo con una frase que resume su postura: "La democracia no es una amenaza para la FIA, es su fortaleza".
El Artículo 1.3 de los estatutos de la FIA, invocado en la demanda, compromete a la organización a "respetar los estándares más altos de gobernancia, transparencia y democracia". Con las elecciones programadas para el 12 de diciembre, la mediación entre Villars y la FIA en los próximos días será clave para determinar si la votación puede llevarse a cabo o si debe ser retrasada hasta resolver la disputa legal.
