El equipo Alpine, donde Franco Colapinto es el piloto de reserva, atraviesa una nueva reestructuración interna en medio de una temporada marcada por la inestabilidad. Este martes el equipo de Enstone confirmó la renuncia de Oliver Oakes a su puesto como director de equipo, apenas unos meses después de haberse sumado al proyecto.
La salida de Oakes se produce con efecto inmediato, en una decisión que, si bien fue presentada como una renuncia, evidencia la falta de rumbo claro en la gestión deportiva de la escudería. El británico había llegado a Alpine el pasado verano con la misión de aportar una nueva visión tras la salida de Otmar Szafnauer, y su ciclo se cierra tras lograr el sexto puesto en el Mundial de Constructores 2024, una posición modesta frente a las expectativas de un equipo que aspira a pelear más arriba.
En un giro significativo, será Flavio Briatore quien asuma, además de su rol como asesor ejecutivo, las funciones que hasta hoy desempeñaba Oakes. La figura del italiano —conocido por su controvertido pero exitoso pasado al frente de Benetton y Renault— vuelve a tener un peso operativo clave, lo que podría marcar un cambio de rumbo en la estructura directiva.
El comunicado del equipo fue escueto y no profundizó en las razones detrás de la salida: "El equipo de Fórmula Uno BWT Alpine anuncia que Oliver Oakes ha dimitido de su cargo como director del equipo. El equipo ha aceptado su dimisión con efecto inmediato. [...] El equipo quiere agradecer a Oliver sus esfuerzos desde que se incorporó el pasado verano y su contribución para ayudar al equipo a asegurar el sexto puesto en el Campeonato de Constructores 2024. El equipo no hará más comentarios".
La falta de continuidad en los puestos clave y el nuevo protagonismo de Briatore ponen nuevamente a Alpine bajo el foco. Mientras el equipo intenta reencauzar su rendimiento en pista, las turbulencias fuera de ella no dan tregua.