Era verano de 1997 y el Flaco César Luis Menotti arribaba junto al plantel de Independiente de Avellaneda, que conducía, para disputar la Copa de Verano en Mendoza.
En aquel tiempo, este periodista trabajaba para otros medos e hizo vigilia en el Hall del Plaza Hotel en el que se alojaban, para intentar entrevistar al Flaco.
Fue antes del almuerzo de la delegación del Rojo que lo encaré. "Esperá que terminemos de almorzar", me prometió Menotti.
Luego de casi dos horas de espera, lo que duró la comida y sobremesa, el Flaco se acercó y me pidió que lo dejáramos para otro momento.
Con la posibilidad de perder la nota, fue la recordada Mercedes Sosa quien, sin saberlo, me salvó y logró que pudiera conversar un rato con el entrenador campeón del mundo en 1978.
Prendí el grabador y pude obtener una nota que resultó inédita. Veintiocho años después de aquel REC de un grabador Sony a cassette, transcribo las reflexiones del Flaco Menotti entonces, que guardan vigencia.
A un año de la muerte, esta es la nota que por entonces hicimos con César Luis Menotti.
"Decile a la negra que se asome al balcón"
De pronto, en el hall del Plaza hotel, surge el ruego de César Luis Menotti, lleno de orgullo y admiración: "decile a la negra que baje, que se asome al balcón".
La negra en cuestión es Mercedes Sosa, recién arribada a Mendoza para actuar por la noche y quien se aloja en el mismo lugar, que el plantel de Independiente de Avellaneda.
La enorme Mercedes, es como un buen disparador para arrancar una nota con el técnico del Rojo. Para que de rienda suelta a su pasión por dos sentimientos populares, como el fútbol y la música.
Parece una buena estrategia para arrancarle algunos conceptos al Flaco, quien no está muy convencido de hablar en esta siesta mendocina.
Pero bueno, encendemos el grabador y lo tentamos al diálogo.
-¿Qué le aconsejaría a la gente en una noche en la que juega Boca- Independiente y también actúa Mercedes Sosa?
-(se ríe) Que vean a Mercedes Sosa. A los artistas yo aconsejo verlos porque son ellos los que respaldan su actuación. Este Boca sino es este, será otro Boca; la Mercedes es una sola y si no la ven, vaya a saber cuándo podrán hacerlo. Igualmente las cosas deberían darse para que aquellos que todavía sueñan con emocionarse, puedan tener la suerte de ver un buen partido de fútbol. Ahí las garantías no están dadas en cambio con la negra sí.
César Luis Menotti.
-¿Cómo se sustenta la emoción del fútbol ante tanto discurso resultadista?
-Lo mismo que en la sociedad. Tratando de revalorizar cosas ligadas al sentimiento. Esta sociedad utilitaria y cruel le empieza a robar a la gente sus pertenencias y uno debe hacer el esfuerzo para que no le roben las cosas que está seguro que le pertenecen.
Entre esas cosas, la emoción. Esto que hoy se califica, qué emocionarse parece una debilidad de perdedores termina destruyendo el sentido solidario de la vida. El que llega, gana y solo se ocupan de él. Y los que no ganan, viven en la desorientación de no poder sentirse realmente integrantes de una sociedad injusta, cruel y despiadada. Entonces, supongo que uno debe recapacitar y acomodarse del lado de los que quieren una sociedad diferente.
- ¿En todos los ámbitos?
-Claro. Uno como persona debe aprender a decirle no a tantas mentiras y a tantas trampas que están metidas dentro de los medios, dentro de la política, en todas las actividades. Y sobre todo las culturales, porque la mejor manera que tiene el poder hegemónico es justamente robarle la gente las cosas que le pertenecen.
El hombre empieza a sentir que no tiene músicos, que no tiene poetas porque no se los muestran, porque no se lo descubren. El joven va creciendo con la soledad que lo hace permisible a una lucha individual y a perder de vista el sentido solidario que caracteriza y ha caracterizado a toda sociedad que intente dejar de ser un objeto. Cuando el hombre empieza a sentir que es un objeto empieza a estar demasiado solo.
-¿Siente que a la gente le están robando los sueños y la cultura?
- Sí y esto no es casualidad, es una estrategia de dominación.
Hace un año nos dejaba el Flaco Menotti.
- Si el fútbol es una copia de la vida ¿el juego que propone Independiente sería como un símbolo de la utopía?
- Es probable, porque en definitiva los sueños no tienen garantía. Pero tampoco uno renuncia a eso porque si no está muerto. Nosotros soñamos con jugar bien y disfrutar y manejar una relación afectiva con la gente y estamos también frente a un adversario que quiere que no lo hagamos, pero en la competencia con lealtad.
Pero tenemos otro adversario que a los medios tampoco le gusta; porque este tipo de fútbol por ahí es asociado, es defender lo colectivo, es hacerle sentir al protagonista que él solo no puede nada. Y que es más importante el equipo que él. Que él es más importante en la medida que su esfuerzo esté ligado a un sentido solidario. Y este es un mensaje muy duro para medios que viven al servicio incondicional de esas estructuras de poder.
-¿Y al jugador se le hace difícil sostener el mensaje de lo solidario ante tanta presión de competir y con tanto contratos y propuestas jugosas?
- No, no. ¿Por qué el dinero puede salpicar al jugador y no al artista, por ejemplo? El tema no es perder la naturaleza. A mí no me preocupa cuánto dinero cobra Mercedes Sosa o Joan Manuel Serrat por un recital, porque estamos en una sociedad capitalista y ellos deben luchar para tener lo que le van a negar el día que no puedan cantar. Me preocupa que no me traicionen desde un escenario.
Si el futbolista no pierde su naturaleza de jugador y su compromiso con la gente, no tiene por qué molestarme lo del dinero. ¿Si la plata no salpicó a Picasso, a Serrat, a Mercedes o a Norma Aleandro por qué tiene que salpicar a un futbolista?
El recordado Flaco.
- ¿A nivel competitivo se refleja la frase de que se juega como se vive?
- Seguro. El fútbol a nivel internacional en sus estructuras no puede estar exento de una sociedad globalizada donde el negocio está por encima de otros valores. Y sobre todo un fútbol que produce mucho dinero o sea que hay que defenderse de ellos también, a ellos les importa ganar plata.
Un oficio es antes que nada, una manera de entenderla a la vida y de pensarla y no de ganarse la vida. Si encima del oficio entendemos la vida y la pensamos y también nos sirve para vivir del oficio, mejor. Pero ellos no viven, no entienden la vida del oficio empresarial. Ellos viven de eso, que no es lo mismo.
-¿Cómo hace el que le gusta el fútbol para mantenerse aislado de todos los negocios que hay en el contexto que lo rodea?
- Aislado no. Las cosas son como son y uno no las puede modificar. De la misma manera que puse el ejemplo de lo que hace Norma Aleandro. Cuando le dan un libreto, antes de decir cuánto va a cobrar por actuar, trata de leerlo para decir 'esto no lo hago por ninguna plata del mundo'.
Lo que hacen estos grandes artistas es una manera de entender también esos 'no' a los que hacía mención. Eso de decir esto 'no lo hago' así me dieras la secretaría de estado o el Ministerio, de tal cosa.