El destino, a veces cruel, se ensañó con Arsenal de Sarandí, que consumó su descenso a la Primera B Metropolitana tras caer 2-1 frente a Deportivo Madryn (primer finalista por el primer ascenso a la Primera División). El resultado, sumado a la victoria de Güemes y el empate de Almagro, selló la suerte del "Viaducto" y lo devolvió a la tercera categoría después de 33 años.
Del cielo a la B Metropolitana
La realidad actual de Arsenal contrasta brutalmente con los años de gloria vividos en la primera década del siglo XXI. Apenas han pasado menos de dos décadas desde que el equipo dirigido por Gustavo Alfaro alcanzó el cénit, alzando la Copa Sudamericana 2007 ante América de México, el título internacional más importante de su historia.
Esa gesta le dio identidad y reconocimiento a un club que había llegado a Primera División recién en 2002. Los años dorados se extendieron con títulos locales como el Clausura 2012, la Supercopa Argentina 2012 y la Copa Argentina 2013.
Los tiempos gloriosos del Viaducto
Un presente oscuro y la reconstrucción
El presente de la institución es oscuro. Arsenal cerrará la temporada como el último equipo de la Zona A de la Primera Nacional, con apenas 31 puntos y una fecha por disputar. La campaña estuvo marcada por la irregularidad, la falta de jerarquía y los constantes cambios de rumbo, factores que lo arrastraron a un destino temido.
El "Viaducto" ahora deberá afrontar la Primera B Metropolitana, un torneo que representa un punto de quiebre en su historia. La travesía fue vertiginosa: de tocar el cielo con las manos en 2007 a sufrir el peso de la realidad en 2025.
La caída es un golpe deportivo e histórico que resume la imprevisibilidad del fútbol argentino.
Este domingo no llovió en Buenos Aires, pero hay quien jura haber visto unas gotas caer sobre el suelo de Sarandí. Tal vez las lágrimas del Padrino Don Julio, desde un más allá por su amado Viaducto.