El 31 de julio de 1980, Hugo Orlando Gatti, junto al talentoso volante Carlos Babington, vinieron a la provincia de Mendoza para reforzar a la "Academia" mendocina en un encuentro amistoso de alto voltaje frente al Valencia. El escenario de este duelo histórico fue el entonces Estadio Provincial, hoy Malvinas Argentinas.
A los nombres ya conocidos de Roberto "Repollo" García, Norberto Touzón, Raúl Rodolfo Zolorza, Carlos Adolfo Ereros y Roberto Crissi, se sumaron estas dos figuras estelares que elevaron la jerarquía del encuentro: el carismático y excéntrico Loco Gatti, cedido especialmente por Boca Juniors, y la elegancia futbolística del "Inglés" Babington, proveniente de Huracán de Parque Patricios.
Junto a ellos, defendieron la camiseta del equipo cuyano otros destacados futbolistas como Fernando Moreschini (Atlético San Martín), Enrique Eleodoro Brandán (Andes Talleres), Hugo Cirilo Mémoli (Independiente Rivadavia) y Hugo "Chufi" Sosa (Deportivo Guaymallén). Esta combinación de talento local y refuerzos de lujo permitió al Atlético Argentino ofrecer una actuación memorable y derrotar con total justicia al encumbrado equipo "Che".
Bajo la batuta del entrenador Orlando Cipolla, el once que saltó al campo aquella tarde quedó grabado en la memoria de los presentes: Hugo Gatti custodiando el arco; Alberto González, Hugo Cirilo Mémoli, Roberto Crissi y Roberto García conformando la defensa; Norberto Touzón, Raúl Zolorza y Carlos Babington dominando el mediocampo; y Carlos Ereros, Enrique Eleodoro Brandán y Fernando Roque Moreschini liderando el ataque.
Enfrente, el Valencia CF, un verdadero gigante del fútbol europeo, presentaba un plantel repleto de figuras de renombre, incluyendo a los argentinos Mario Alberto Kempes, campeón y goleador del Mundial 1978, y el mendocino Darío Felman, ex Gimnasia y Boca, además del temible goleador uruguayo Fernando Morena.
Carlos Pereira, Ricardo Arias, José Carrete, Enrique Saura y Manuel Botubot; Daniel Solsona, Juan Sol y Mario Kempes; Luis Felman, Fernando Morena y Pablo Rodríguez fue la formación Che.
Sin embargo, la "Academia" mendocina ofreció una clase magistral de fútbol en el mundialista. Los goles de aquel histórico triunfo llevaron la firma de Fernando Moreschini, quien abrió el marcador, y de Hugo "Chufi" Sosa, quien selló la victoria en el segundo tiempo, desatando la euforia de los 12 mil espectadores que presenciaron la hazaña.
Más allá de los autores de los goles, la figura superlativa de la tarde fue Norberto Touzón, cuyo desempeño impecable en el mediocampo le valió una prueba posterior en el fútbol español.
También brillaron con luz propia el "Negro" Zolorza y Carlos Ereros, este último quien cinco años después alcanzaría la gloria máxima al consagrarse campeón de la Copa Libertadores con Argentinos Juniors y subcampeón del mundo, marcando un gol en la recordada final ante la Juventus de Italia. La calidad de Babington, sumada a las intervenciones espectaculares e impredecibles del "Loco" Gatti, fueron el condimento perfecto para un encuentro de altísima jerarquía.
La trascendencia de aquel encuentro fue tal que contó con la presencia de César Luis Menotti, por entonces entrenador de la Selección Nacional, quien asistió al estadio para observar de cerca a Mario Kempes.
Sin embargo, el "Flaco" quedó gratamente sorprendido por el fútbol desplegado por el Atlético Argentino. "Los mendocinos no tienen nada que envidiarle a otros", manifestó Menotti, quien al finalizar el partido felicitó a Touzón y Ereros por sus destacadas actuaciones.
La magnitud de la victoria se dimensiona aún más al recordar el presente del Valencia en aquel entonces. El equipo español llegaba a Mendoza como uno de los mejores del viejo continente, ostentando el reciente título de la Recopa de Europa y poco después se alzaría con la Supercopa de Europa.
Aquel 31 de julio de 1980, el Atlético Argentino, con una mezcla de talento local y refuerzos de ensueño, no solo consiguió una victoria deportiva memorable, sino que también sembró una semilla de orgullo imborrable en la historia del fútbol mendocino.
Y como corolario de aquella gesta, quedó la anécdota del propio Hugo Orlando Gatti, quien, feliz por la actuación, desafió con su particular humor a sus compañeros ocasionales: "Che, diganlé a los muchachos del Valencia que cuando quieran les jugamos la revancha". Un capítulo más en la rica y pintoresca vida del inefable "Loco", a quien despedimos recientemente.

