Gimnasia y Esgrima no pasó del empate contra San Martín de Tucumán en la ida por la primera semifinal del segundo ascenso a Primera. Fue 0 a 0, en un abúlico encuentro disputado en el Víctor Legrotaglie.
De arranque nomás se vio como sería la tónica del encuentro. Un Lobo que se mostraba ambicioso y un Santo, súper cauteloso, que sin ningún tapujo pensó más en no sufrir en su propio arco que en el arco rival.
Le quedaba toda la iniciativa para el equipo mendocino que sin embargo no supo apretar el acelerador para romper el cerco defensivo de los de Diego Flores. Se iba el primer tiempo con mayores insinuaciones que situaciones reales de juego.
Recién sobre el final del primer tiempo, se produjo la única situación clara como para romper el cero. Un presunta falta de un defensor tucumano a Rodríguez Puch en el vértice del área que el árbitro Monzón Brizuela dejó seguir.
El segundo tiempo inició con una gran jugada colectiva de Gimnasia y Esgrima por el sector izquierdo que terminó en un centro al área que Silba cabeceó con aptitud y Sand atajó por doble partida. El arquero de San Martín no solo le tapó una clara chance de gol al 9 del Lobo sino también el rebote que tomó Puch. La jugada finalmente fue invalidada por posición adelantada.
La primera clara del partido para San Martín de Tucumán a través de Gonzalo Rodríguez. El delantero se encontró mano a mano frente a Matías Tagliamonte, quien respondió satisfactoriamente.
A partir de allí hasta el final fue poco y nada de juego. El equipo tucumano se dedicó a hacer tiempo de manera exasperante, apelando a tirarse con frecuencia en el campo de juego para tratar que se jugara lo menos posible. Para cortar cualquier atisbo de construcción de juego.
Es cierto que el Lobo tampoco encontró argumentos anímicos ni futbolísticos para superar a un rival que jugó a dejar pasar el tiempo, a hacer su negocio.
Sobre el final casi lo gana el Lobo por un cabezazo que Orellana sacó sobre la línea. El fin de semana se jugará la revancha en Tucumán.

