El juicio por la muerte de Diego Maradona trajo consigo una imagen inesperada: Leopoldo Luque, el neurocirujano que estuvo a cargo de su tratamiento en sus últimos meses de vida, luce completamente distinto.
Atrás quedó el médico delgado, con barba y sin canas, que en su momento se mostraba sonriente y cercano al astro del fútbol. Ahora, con un físico musculoso, el rostro rejuvenecido y una apariencia renovada, su transformación llamó la atención de todos.
La sorpresa fue tal que ni periodistas ni seguidores de Maradona lograron reconocerlo al inicio del proceso judicial. Mientras los fanáticos dirigían insultos a Agustina Cosachov, la psicóloga del Diez y otra de las acusadas, Luque pasó desapercibido en un primer momento.
Su vida, al parecer, ha dado un giro radical: dejó atrás su afición por las motocicletas para dedicarse al fisicoculturismo, participando incluso en competencias.
Más allá de su cambio físico, su papel en la vida de Maradona sigue siendo recordado. Durante la cuarentena de 2020, Luque diseñó un plan con el que el ídolo logró perder 11 kilos y, a partir de entonces, se convirtió en una figura clave en su entorno. Fue él quien supervisó su salud y quien, apenas semanas antes de su fallecimiento, lo operó de un hematoma subdural.
Curiosamente, en mayo de 2023, cuando fue abordado por el programa Intrusos, aún conservaba su imagen característica, con barba y su pasión por las motos intacta. Sin embargo, hoy, en el tribunal, la historia parece haber cambiado.

