El clima en el Australian Open arde, y no solo por el termómetro. La marea de hinchas argentinos transformó Melbourne en un escenario de fútbol para apoyar a Tomás Etcheverry (62º), quien aprovechó el impulso para superar por 7-6 (4), 6-1 y 6-3 al británico Arthur Fery. Con esta victoria, el platense iguala su mejor marca histórica en el certamen (2024) y confirma que dejó atrás las lesiones que lo atormentaron el año pasado.
"Es como la Copa Davis": la emoción del platense
"Muchos argentinos, no me esperaba tanta gente. Si bien siempre hay, este año es impresionante, es como en la Copa Davis, me encanta", confesó un Etcheverry eufórico, quien terminó cantando a la par de la tribuna el clásico 'vení vení, cantá conmigo...'.
Para el pupilo de Wally Grinovero, este torneo representa un "renacer" personal. Tras un 2025 difícil por bajos rendimientos y problemas físicos, el "Gigante de La Plata" volvió a sonreír: "Es un privilegio poder estar acá, jugar con mi gente y vivir de lo que me gusta", sentenció. Ahora, en tercera ronda, espera por el ganador entre Alexander Bublik (10º) y Marton Fucsovics (54º), admitiendo que prefiere al húngaro para evitar las complicaciones que propone el kazajo.
Cerúndolo imparable y el adiós de Comesaña
La legión argentina tuvo una jornada de contrastes pero con puntos muy altos. Francisco Cerúndolo dio una verdadera exhibición de tenis al aplastar al bosnio Damir Dzumhur por 6-3, 6-2 y 6-1, metiéndose también en la tercera fase con una confianza envidiable.
Por otro lado, la nota amarga la dio la eliminación de Francisco Comesaña. Pese a dar batalla y arrebatarle un set al estadounidense Frances Tiafoe, terminó cayendo por 6-4, 6-3, 4-6 y 6-2. La actividad para los nuestros no termina: este miércoles, desde las 21:00 (hora argentina), Sebastián Báez buscará seguir en carrera enfrentando al italiano Luciano Darderi.