El comportamiento colectivo esconde una fórmula letal: identidad grupal, emoción intensa y anonimato. La psicóloga Adriana Monetti analiza qué sucede cuando nos sumergimos en una masa —ya sea en un estadio o una protesta—, las individualidades se diluyen para dar paso a un "cerebro único". Este fenómeno genera una suerte de permiso implícito para actuar sin medir consecuencias, impulsado por una percepción de justicia o injusticia.
El peligro radica en la autosugestión. Frases como "matar o morir" dejan de ser metáforas para convertirse en mandatos de acción inmediata. En este estado, la responsabilidad individual desaparece tras el escudo del grupo, transformando la frustración en violencia desmedida.