Opinión

Dos años de Riquelme presidente: Una gestión entre luces y sombras

El 17 de diciembre de 2023, Juan Román Riquelme se transformaba en el presidente de Boca Juniors en una elección histórica con récord de votos.

Por Martín Carreras

Juan Román Riquelme, presidente de Boca — Foto: X

Juan Román Riquelme cumplió dos años como presidente de Boca Juniors y su gestión ya dejó señales claras. Ídolo indiscutido del club, llegó al cargo con el objetivo de recuperar la identidad y poner al xeneize en los primeros planos futbolísticos. Hubo logros concretos, pero también decisiones que siguen generando debate.

Resultados que sostienen la gestión

En lo estrictamente deportivo, fue competitivo. Su máximo logro fue alcanzar la final de la Copa Libertadores 2023, una instancia que ningún otro club argentino consiguió en ese período.

Siempre armando planteles competitivos que lucharon por torneos en la Argentina, a pesar de no poder campeonar. Un signo positivo de lo que representa la camiseta de uno de los equipos más importante del país y del mundo. Sumado a la seducción que significa el llamado de Román.

Entre lo negativo podemos destacar se ausencia de la máxima cita continental en los últimos 2 años. Algo que pudo revertir ya que en 2026 jugará nuevamente la Libertadores.

Otro inconveniente marcado es la sucesión de entrenadores y la falta de continuidad en los proyectos futbolísticos. No ha podido consolidar un trabajo a largo tiempo de los técnicos que se han tenido que ir por falta de resultados (Jorge Almirón, Diego Martínez y Fernando Gago). 

Refuerzos y plantel: una apuesta discutida

La política de mercado fue clara: jugadores con experiencia, conocimiento del club y bajo impacto económico en muchos casos. En ese contexto tuvo aciertos (Leandro Paredes como exponente máximo) y errores (Edinson Cavani por lo que generó su llegada y como terminó rindiendo) son apenas algunos ejemplos de las incorporaciones en este tiempo.

La gestión fuera de la cancha

En el plano institucional, Riquelme fortaleció su poder y consolidó respaldo político. Además de potenciar otras disciplinas deportivas, como por ejemplo el Básquet (bicampeón de la Liga Nacional). 

Con el tiempo se fue transformando en un dirigente que aprendió a convivir con la crítica y a ser señalado solo por el hecho de ser el personaje que fue en el fútbol.

Siempre fue controversial dentro del campo de juego, enfrentado a los dueños del poder, tanto con una gambeta como con su opinión, que a muchos no les caía de la mejor manera. Eso no lo detuvo para seguir adelante a pesar del ataque mediático constante.

El desafío es claro, mantener a Boca competitivo y tratar de conseguir logros tanto a nivel local como internacional. Más allá que su gestión puede tener luces y sombras, nunca pasará desapercibida su figura para bien o para mal.