Historias mínimas

Donde nace el fútbol: el niño testarudo que buscó a Star Wars y terminó pidiendo perdón a O' Rei

En el aniversario 3º de la muerte de Pelé, la tarde en que unos pibes de Guaymallén decidieron rebautizar a su equipo "Perdón Pelé de Allayme".

Por Fernando Montaña

Memoria barrial emotiva — .

Me había enojado feo con el Lucho, mi hermano, porque me había dicho que era imposible prestarme las camisetas y pantalones de la Primera División del Allayme para el debut con nuestro equipo en el torneo infantil que organizaba la familia Perrota, del Barrio Los Ceibos.

No era de mala onda que el Lucho me las había negado, sino porque casi coincidirían en el horario el partido de ellos con el nuestro.

La pilcha nos quedaba grande por todos lados, pero usarla nos daba identidad, nos hacía sentir tan importantes como los amigos cracks de la máxima categoría.

Capricho de hermano menor, de pibe testarudo de 10 años, me enojé feo con el Lucho y convencí a todos mis compañeros de cambiarle el nombre al equipo.

Ya no seríamos Allayme exclusivamente. Entre los nombres disparatados pasamos a ser "Los Androides del Allayme", por el suceso contagioso de Star Wars y hasta dibujé (malamente) en el buzo blanco a R2-D2 (Sí, el también mal llamado Arturito).

Al final, pasaron cosas y tampoco nos llamamos así.

Se impuso el apelativo que alguien sugirió para homenajear al crack brasileño que acababa de retirarse del fútbol.

Pelé, cuando era un garotinho

En ese amanecer del Diego, quien recién había debutado en Argentinos Juniors y todavía no era el que sería; O' Rei, era el ídolo de quienes amábamos el fútbol.

De ese modo con nombre nuevo llegamos al debut del torneo en el que defendíamos el título.

Mi hermano siempre tan buena onda, no se enojó conmigo y al final por el milagroso cambio de horario en el partido de primera, pudo prestarnos las anheladas casacas albirrojas.

Yo también bajé un cambio, pero debía ser coherente en mantener el nombre con el que bautizamos al equipo, aunque también debíamos hacerle un guiño a mi hermano por facilitarnos las casacas.

Respecto al torneo nos fue muy mal; y el nombre parecía nuestro acto de contrición para el penúltimo puesto que obtuvimos.

Estoy seguro que debe haber sido la única vez en la historia del fútbol que un equipo infantil llevó un apelativo tan bizarro como pleno de homenajes: el "Perdón Pelé de Allayme" debutaba una tarde de enero, ante el "Malvinas Argentinas" de la misma calle en cuestión, en la mítica canchita del Barrio Los Ceibos en Guaymallén.