Este 14 de septiembre se conmemora en todo el país el Día del Boxeador Argentino, fecha instaurada en recuerdo de la histórica pelea que en 1923 protagonizó Luis Ángel Firpo frente a Jack Dempsey, en Nueva York.
Aquel combate, que reunió a más de 85.000 espectadores, marcó un antes y un después en la historia del deporte nacional.
Firpo, apodado "El Toro Salvaje de las Pampas", enfrentó al campeón mundial de los pesos pesados y cayó por nocaut en el segundo round.
Pese a la derrota, su actuación se convirtió en un hito: en la primera vuelta había enviado a Dempsey fuera del ring, lo que generó impacto mundial.
Ese episodio es considerado el origen de esta conmemoración anual.
Poema en homenaje a los "knockouts" de la vida
Tirado como el Chispita. Madura el Nocaut (Maravilla salí de ahí). Tendido en la lona desde antes de subirme a tu ring.
Y luego el sarcástico gancho al hígado, el bolo punch de tus ojos, el visteo de tu cintura de Nicolino ante Paul Fuji, tu danza de cross and roll (como Ringo), en el avispado juego de piernas cual Muhammad Ali o de caderas como Marvin Hagler.
Caído en el delirio que acusó la balanza, las tarjetas del Señor, las Lunas Park Central y los guanteos que no se cruzan.
Trepado a las múltiples defensas, al "Adriana, yo ganaré la pelea". Y que dos potencias se saludan, mi general, como Gatica, el Mono.
Caído en el uno-dos del desamor (Mario Cirujano). Huelga de brazos.
En el fondo del Caesar Palace de tu cama (Tommy Hearns), en el ranking de tu lejanía, en la Kinshasha de George Foreman, abatido contra las cuerdas por la toalla del no va más, en el adiós a Las Vegas.
Sin haber caminado el ring, lento de reacción, sin puntos ni fallo dividido, sin jurados, sparring, retador, monarca, promotores, desafío, doce o quince asaltos, ni nada.
Ni Cara ni Mano de Piedra, Don King, Bob Arum o Tito Lectoure. Ni Campanino, Castellini, Marcelo Domínguez, Paco Bermúdez, Rodrigo Valdez, Héctor Mora. Un Marciano (Rocky) por Castro Barros (tal vez).
La caída de un Gigante de Feria, el remedo de Balbino Soria. Corro (Hugo Pastor) sin dirección.
Diego Corrientes, Aldo Retamales de males. La angustia en la retina (de Ray Sugar Leonard), relojeando la hora como Monzón ante Benny Briscoe, naufragando como Robinson, quedándome hasta sin banquito, en la cuerda floja, sin resina para mis botas cansadas.
Esperando la chance, siempre tu chance. Estadio Pascual Pérez, Acavallo de mis penas, Saltando la cuerda, tensando la soga de la melancolía.
Afuera como piña de Firpo a Dempsey. Nocaut en el cuarto, tu cuarto, en el round de las seis de la tarde.
KO
