Apenas una semana le bastó a Eduardo Coudet para comprender que el presente de River Plate requería una intervención de urgencia. En las vísperas de su debut oficial frente a Huracán por el Torneo Apertura, el "Chacho" no solo moverá piezas en el tablero, sino que ejecutará una terapia de choque para revertir una racha donde el equipo cayó en 13 de sus últimos 20 compromisos.
La identidad que busca el Chacho
El diagnóstico del nuevo entrenador fue contundente: el déficit principal es anímico y actitudinal. Por ello, su primera decisión drástica fue implementar sesiones de entrenamiento cargadas de una arenga constante y asfixiante, buscando elevar la autoestima de un plantel que parecía haber olvidado su jerarquía. Coudet entiende que, antes que el dibujo táctico, lo urgente es abrazar a las personas para recuperar al futbolista.
Bajo su esquema preferido, el 4-1-3-2, el DT dejó claro que no negociará la intensidad ni la agresividad. Su plan incluye la rehabilitación futbolística de jugadores resistidos por la hinchada, tales como Facundo Colidio, Paulo Díaz y Giuliano Galoppo. El objetivo es conformar un equipo "muy físico" que presione alto y mire siempre el arco de enfrente.
Con apenas 11 puntos en el Grupo B, River necesita sumar de a tres en el Palacio Ducó para no comprometer su clasificación a los playoffs. La "era Coudet" arranca con la premisa de que el cambio se vea de inmediato, confiando en que la adrenalina del cuerpo técnico sea el combustible necesario para que el Millonario vuelva a ser protagonista.