Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez han elegido un escenario con un profundo significado emocional para su casamiento, previsto para después del Mundial. El lugar seleccionado es la Catedral de Funchal, un imponente edificio histórico de más de cinco siglos ubicado en Madeira, Portugal, la tierra natal del delantero.
La catedral, inaugurada en 1514, es considerada el corazón religioso de Madeira. Su valor patrimonial es inmenso; destaca su techo, construido con madera de cedro tallada de la región. Sin embargo, la elección es profundamente personal para CR7: se encuentra a menos de tres kilómetros del hospital donde nació y muy cerca del club donde jugó en su infancia. La ceremonia, que se realizará tras nueve años de relación, será seguida de una recepción íntima en un hotel de lujo de la isla, reuniendo solo a familiares y amigos cercanos.
El rol clave de los hijos y el anillo de $6 millones
La decisión de formalizar su relación con el matrimonio surgió por el impulso de su círculo más cercano. Fueron los cinco hijos de Ronaldo quienes le animaron a dar el paso final con Georgina. La empresaria y modelo dio a conocer la noticia el pasado 11 de agosto, mostrando en Instagram el espectacular anillo de compromiso, valorado en más de seis millones de euros, y afirmando: "Sí, quiero. En esta y en todas mis vidas".
Ronaldo compartió la emotiva historia detrás de la pedida de mano, que se dio de forma inesperada: "Mis dos niñas entraron y dijeron: 'Papá, le vas a dar el anillo a mamá y le vas a pedir que se case contigo'. Y yo dije: 'Es el momento adecuado para decir que sí'", recordó el delantero.
La consolidación de la familia y el futuro
La historia de la pareja comenzó en 2016, cuando Ronaldo conoció a Georgina en una tienda de Gucci en España. Desde entonces, han formado una familia con cinco hijos: dos en común (Alana y Bella) y tres del futbolista nacidos por gestación subrogada (Cristiano Jr, Mateo y Eva María).
El futbolista, que actualmente juega en el Al-Nassr, afirmó que la boda es "un bonito capítulo de la vida" y que no será una fiesta fastuosa, sino una celebración privada, respetando los deseos de su pareja.