River Plate atraviesa una preocupante parálisis futbolística. Tras la derrota ante Argentino Juniors, el conjunto de Marcelo Gallardo volvió a mostrarse inexpresivo y sin carácter, sumando un nuevo paso en falso que agrava la crisis anímica.
El bajo rendimiento de figuras clave y refuerzos que no logran adaptarse, sumado a la reciente expulsión del DT por protestas, reflejan un desconcierto que trasciende lo táctico. Las bajas por lesión de Aníbal Moreno y Juan Portillo terminaron de hundir a un equipo que hoy depende casi exclusivamente del empuje de Gonzalo Montiel. La falta de juego asociado pone en jaque la efectividad del proyecto actual.