El exmediocampista de Estudiantes de La Plata y actual futbolista de Peñarol, Diego García, fue sentenciado a seis años y ocho meses de prisión por el abuso sexual de una jugadora de hockey del club, ocurrido durante una reunión en Abasto en 2021. Aunque la condena es de cumplimiento efectivo, el deportista permanecerá bajo arresto domiciliario en La Plata hasta que la sentencia sea revisada por instancias superiores.
El fallo fue dictado por el Tribunal Criminal N.º 5 de La Plata, que lo halló responsable del delito de abuso sexual con acceso carnal cometido contra Clara B., integrante de las divisiones amateurs de hockey de la institución albirroja. La defensa ya apeló, por lo que ahora será la Cámara la que deberá analizar la resolución.
El hecho que derivó en el juicio
Según quedó acreditado en el juicio, el ataque ocurrió el 24 de febrero de 2021 en una casa de Abasto donde jugadores del plantel profesional habían organizado una fiesta privada. Hasta allí llegó la joven víctima junto a un grupo de amigas. De acuerdo con su denuncia, García la siguió cuando se dirigió al baño, ingresó detrás de ella y la agredió sexualmente.
La joven radicó la denuncia esa misma noche, lo que dio inicio a una investigación que se extendió por más de tres años y culminó con el debate oral. Tanto la fiscalía como la querella sostuvieron la acusación desde el inicio y pidieron penas de cumplimiento efectivo; el abogado de la víctima, Marcelo Peña, había solicitado una condena de diez años. Finalmente, el tribunal entendió probados los hechos y dictó la pena que se conoció este miércoles.
Hasta que la sentencia quede firme, los jueces ordenaron que García permanezca con prisión domiciliaria, medida que ya comenzó a cumplir.
Un caso que sacudió al ámbito deportivo
Mientras avanza la apelación, el futbolista continúa siendo parte del plantel de Peñarol, club que lo incorporó tras su salida de Estudiantes. El caso generó un impacto considerable en el ambiente del deporte por haberse producido en un contexto informal ligado a la institución y por la asimetría entre los jugadores profesionales y las deportistas de divisiones inferiores.
La resolución del tribunal marca el cierre de un proceso judicial seguido de cerca por organismos, medios y la comunidad deportiva, debido a la relevancia pública del acusado y a la gravedad de los hechos investigados.

