En un encuentro que debía ser una fiesta deportiva, la tragedia se hizo presente en el torneo Clausura de la Primera C del futsal de Mendoza. Durante el partido entre Independiente Rivadavia B y Godoy Cruz Antonio Tomba C, en el club de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), un violento choque de cabezas entre tres jugadores dejó a dos de ellos gravemente lesionados, obligando a suspender el partido cuando transcurría el segundo tiempo con un empate 2 a 2.
La situación fue descrita por testigos como una "jugada muy rápida" que, en cuestión de segundos, resultó en graves consecuencias para los futbolistas Alan Coseres, de Independiente Rivadavia, y Alejandro Rosaci, de Godoy Cruz. Coseres, quien se llevó la peor parte, fue trasladado de emergencia al hospital Central, donde ingresó al quirófano con diagnóstico de traumatismo encefalocraneano severo y fracturas en el cráneo.
El jugador de futsal de Independiente Rivadavia está grave
Los médicos tuvieron que realizarle una neurocirugía y colocarle un captor de presión intracraneana. Actualmente, el jugador leproso se encuentra en terapia intensiva, intubado y con pronóstico reservado, bajo constante monitoreo del equipo de neurocirugía y neurointensivismo.
Por otro lado, Alejandro Rosaci, arquero de Godoy Cruz, sufrió fracturas faciales y un desplazamiento de mandíbula. Si bien su estado es menos grave que el de Coseres, los médicos señalaron que requerirá varios días de internación y múltiples estudios para evaluar posibles intervenciones adicionales.
El partido, programado en cancha neutral y sin público por razones de seguridad, fue suspendido y dejó una ola de mensajes de apoyo en redes sociales.
Este trágico accidente enciende el debate sobre las medidas de seguridad en los torneos de futsal, especialmente en divisiones menores, donde la falta de atención médica inmediata puede tener graves consecuencias.