Con la ley del ex

Chelsea despachó a Fluminense y es finalista del Mundial de Clubes

El equipo londinense venció a los brasileños con dos golazos de Joao Pedro, quien comenzó su carrera deportiva en el club de Río de Janeiro.

Por Ciudadano.News

El Chelsea de Enzo está en la gran final del Mundial de Clubes. — @ChelseaFC_Sp

El Chelsea, con Enzo Fernández como titular y capitán, jugará la final del Mundial de Clubes tras derrotar al Fluminense (2-0) con un doblete de Joao Pedro. Fichado hace tan solo seis días, y luego de debutar en cuartos, el brasileño arruinó las ilusiones de un equipo en el que inició su carrera antes de dar el salto a Europa.

Con 34 grados, y una sensación térmica de casi 40 grados, el MetLife Stadium no invitaba a un duelo de ritmo alto pero el Chelsea intentó animar la tarde. Pedro Neto, por la banda izquierda, fue una amenaza constante durante ante un Fluminense que jugaba con fuego perdiendo demasiados balones en zonas de peligro.

Enzo tuvo la primera, Tosin Adarabioyo tuvo otra clara y en la tercera ya no perdonó el Chelsea. Un pase de Neto a Joao Pedro, en la puerta del área, quien apuntó a la escuadra y metió un gol brillante

Un relajo que pudo costarle la victoria al Chelsea

Amparados en un bloque muy físico con Moisés Caicedo de vuelta, el conjunto inglés controlaba el partido y esto provocó que se relaje en exceso. Una pase de Cano dejó a Hércules solo ante Sánchez, pero apareció Marc Cucurella para salvar el empate  y asomaron otra vez cuando François Letexier pitó penal por mano de Trevoh Chalobah, aunque tras la revisión anuló la pena máxima al entender que había posición natural del defensa.

En el complemento, el Chelsea enseñó las garras de nuevo, pero la tarde era toda de Joao Pedro. En un contraataque encontró una autopista por la izquierda, se perfiló perfectamente hacia su pierna derecha y envió un misil que rebotó en el travesaño antes de tocar la red.

Esto dejó muy tocado al Fluminense y los de Enzo Maresca pudieron hacer más daño con ocasiones para Malo Gusto y Christopher Nkunku. No llegó la goleada pero tampoco el tanto del honor de un Fluminense que no dejó de intentarlo con todo el corazón del mundo y que dijo adiós con la frente en alto.