Una casaca, muchas preguntas

La camiseta más cara y el debate menos visible: cómo se forman los precios en la industria textil

El precio de la camiseta de la Selección abrió una discusión que va mucho más allá del fútbol. Detrás de la etiqueta y del valor final se esconden costos invisibles.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

9 Febrero de 2026 - 08:55

Hecha en Tailandia y vendida en Argentina: la camiseta de la Selección reabre la discusión textil.
Hecha en Tailandia y vendida en Argentina: la camiseta de la Selección reabre la discusión textil. -

9 Febrero de 2026 / Ciudadano News / Deportes

La discusión por el precio de la camiseta oficial de la Selección Argentina volvió a instalar un tema recurrente en la agenda económica: los costos de producir en el país, el impacto de la carga impositiva y el avance sostenido de las importaciones en la industria textil. El dato que encendió la polémica es conocido: la prenda se fabrica en Tailandia y se vende en el mercado local a un valor cercano a los 263 mil pesos, una cifra que generó malestar tanto en consumidores como en empresarios del sector.

El episodio se da en un contexto particularmente delicado. Durante 2025, las importaciones de indumentaria y calzado alcanzaron los USD 1.506 millones, mientras más de una docena de empresas textiles anunciaron cierres, suspensiones o reducción de su producción. A este escenario se sumaron las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien afirmó públicamente que no compra ropa en Argentina debido a sus altos precios, lo que profundizó la reacción del sector.

Producción, precios y decisiones empresariales

Desde la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), su presidente Claudio Drescher utilizó el caso de la camiseta albiceleste como ejemplo para cuestionar la idea de que fabricar en el exterior abarata de forma significativa los productos. La prenda, que lleva la etiqueta "Made in Thailand", muestra también que una parte relevante de su precio final corresponde a impuestos nacionales: sin ellos, su valor sería sensiblemente menor, aunque seguiría siendo elevado.

De la cancha a la economía: la camiseta de la Selección y el impacto en el empleo industrial.
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Según explican fuentes de la industria, la decisión sobre dónde se produce la camiseta no depende del mercado local, sino de Adidas, sponsor de la Selección desde hace más de 25 años. Argentina integra el grupo de países habilitados para fabricar oficialmente la prenda, con plantas que cumplen los mismos estándares de calidad que las fábricas del resto del mundo. Aun así, en este caso se eligió producir en Asia.

La diferencia de costos laborales entre Argentina y Tailandia, de acuerdo con estimaciones del sector, ronda apenas el 20%. Al sumar insumos como telas, estampados y etiquetas, el impacto total sobre el precio final resulta limitado. Por eso, desde la industria sostienen que fabricar la camiseta en el país no habría implicado una reducción sustancial en el valor de venta. La conclusión que plantean es clara: el precio alto no se explica principalmente por el costo de la mano de obra local.

Impuestos, estructura de costos y competitividad

El foco del reclamo empresario está puesto en la estructura impositiva y financiera. Drescher detalló en distintas oportunidades que al precio de una prenda se le acumulan IVA, impuesto al cheque, costos por uso de tarjetas, cargos financieros por ventas en cuotas y gastos de alquiler comercial. En conjunto, estos factores representan más de la mitad del precio final antes de contemplar diseño, logística, transporte o publicidad.

En ese esquema, la mano de obra explica apenas alrededor del 20% del costo total. Este dato resulta central para entender por qué producir en el exterior no garantiza precios más bajos para el consumidor y por qué, a pesar del aumento de las importaciones, la ropa no se volvió significativamente más barata en Argentina. Desde la cámara textil advierten que, en muchos casos, la apertura importadora genera mayores márgenes para intermediarios, mientras profundiza el cierre de talleres y fábricas locales.

Por qué la camiseta de la Selección se fabrica afuera y qué revela sobre la crisis textil argentina.
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Impacto en el empleo y evolución de los precios

Las consecuencias sobre el empleo ya son visibles. Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 se perdieron cerca de 16.000 puestos de trabajo formales en el sector textil, según datos de la cámara. En paralelo, las importaciones crecieron un 61%, superando las 392.000 toneladas. A esto se suma la pérdida de empleo informal, que el sector considera mucho mayor y aún no reflejada plenamente en las estadísticas oficiales.

Paradójicamente, la indumentaria fue uno de los rubros que menos aumentó de precio en los últimos años. De acuerdo con el Indec, en 2025 los precios de ropa y calzado subieron 15,3%, frente a una inflación general del 31,5%. La tendencia se mantiene desde fines de 2022: mientras la inflación acumulada hasta diciembre de 2025 rozó el 800%, la ropa aumentó poco más del 470%.

Un debate que excede a una camiseta

El caso de la camiseta de la Selección funciona como un disparador de un debate más profundo sobre el modelo productivo, la política impositiva y la competitividad de la industria nacional. Para el sector textil, el problema no radica en la capacidad de producir ni en los costos laborales, sino en un sistema de impuestos y financiamiento que, aseguran, encarece artificialmente los precios y desalienta la producción local.

En un contexto de caída del empleo industrial y crecimiento de las importaciones, la discusión sobre dónde y cómo se fabrica una camiseta emblemática expone una pregunta de fondo: si el precio final no cambia de manera sustancial, ¿qué costo está dispuesto a asumir el país en términos de trabajo, industria y desarrollo productivo?

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