En un escenario de máxima tensión, Boca Juniors y Racing Club igualaron en cero, por la sexta fecha del Torneo Apertura. El encuentro, lejos del brillo futbolístico, fue una batalla táctica donde los roces y las discusiones entre los protagonistas ganaron terreno por sobre las situaciones de peligro en las áreas.
Un planteo conservador que condiciona el juego
El director técnico local, Claudio Úbeda, sorprendió con una formación que incluyó cuatro volantes de marca, priorizando el orden defensivo sobre la generación de juego. Esta disposición táctica limitó las opciones ofensivas de un Xeneize que necesitaba sumar de a tres para calmar las aguas tras el empate ante Platense.
Por su parte, el equipo de Gustavo Costas intentó imponer condiciones aprovechando su presente, pero se encontró con un bloque defensivo sólido que cortó sistemáticamente cada intento de avance. El clima en el estadio reflejó la urgencia: para Úbeda, este clásico representaba una prueba de fuego definitiva.
Con el murmullo de la tribuna de fondo, Boca dejó la Bombonera mientras que los jugadores de Racing se fueron con gusto a poco.