La participación de Boca Juniors en el Mundial de Clubes 2025 llegó a su fin de la manera más inusual. Antes de que terminara su último partido de fase de grupos contra Auckland City, el Xeneize ya estaba matemáticamente eliminado del torneo.
El destino de Boca se selló con el resultado del otro encuentro del Grupo C: la victoria del Benfica sobre el Bayern Múnich.
Una tarde de imprevistos
Este resultado aseguró que el equipo portugués se quedara con la primera posición y los alemanes con el segundo puesto, dejando a Boca sin chances de avanzar a los octavos de final del flamante Mundial de Clubes de 32 equipos.
Para añadir un giro inesperado a la jornada, el partido entre Boca y Auckland City había sido suspendido durante el segundo tiempo debido a una alerta de tormenta eléctrica. Este protocolo de seguridad de la FIFA forzó la evacuación de jugadores y aficionados, marcando un final extraño para la travesía del equipo argentino en la competición.
Lo más sorprendente de la situación es que, a pesar de que el encuentro aún no ha finalizado, Boca Juniors quedó eliminado del torneo.
La suerte del Xeneize quedó sellada tras el resultado entre Bayern Múnich y Benfica, que se jugó previamente.
La reanudación no movió la aguja
El partido entre argentinos y neocelandeses se reanudó tras 40 minutos de espera y finalizó igualado 1 a 1.
Los de Russo no encontraron los caminos, más allá de haber sido protagonistas del primer tiempo, y ni siquiera después del 1 a 0 conseguido tras un cabezazo de Di Lollo que se le escurrió con gran responsabilidad al arquero Garrow.
Ese 1 a 0 apenas alcanzó a justificar un primer tiempo con llegadas pero sin claridad, y donde alguna contra rival preocupó por lo endeble que se mostró el equipo en defensa.
Mientras tanto, el equipo neozelandés, semiprofesional, lo igualó a través de Christian Gray, quien es docente en su país. El Xeneize quedó tercero del Grupo C con dos puntos, por detrás de los portugueses, líderes con siete, y los alemanes, segundos con seis unidades.