A horas del partido de ida por las semifinales de la Copa Libertadores entre Botafogo y Peñarol, la ciudad de Río de Janeiro vivió momentos de tensión cuando más de 200 hinchas del conjunto uruguayo protagonizaron violentos disturbios en la Zona Oeste de la ciudad. El enfrentamiento, que tuvo lugar este miércoles, dejó un saldo de caos y desorden en las calles de Recreio, a pocos kilómetros del estadio donde se disputaría el partido. Desde el lado uruguayo, aseguran que barras de Fluminense y Flamengo se unieron con los de Botafogo e incendiaron un micro de Peñarol.
Violencia en las calles
Según los informes, el violento episodio comenzó alrededor del mediodía, cuando un numeroso grupo de hinchas de Peñarol, muchos de ellos con el rostro cubierto, se enfrentaron con la policía militar brasileña y otros simpatizantes de Botafogo. Utilizaron palos, piedras y botellas como armas para atacar a los agentes y causar destrozos en la zona. Uno de los momentos más graves del enfrentamiento fue la quema de un autobús, lo que marcó un punto álgido en la escalada de violencia.
Los disturbios no solo incluyeron enfrentamientos directos con la policía, sino también actos de saqueo. Testigos informaron que un carrito usado para almacenar carpas y sillas de playa fue saqueado, y los postes de las carpas fueron empleados como armas improvisadas. Además, mesas y sillas de los quioscos cercanos fueron utilizadas como escudos por los hinchas. La situación se volvió tan grave que incluso se reportó el uso de bombas paralizantes para intentar dispersar a los violentos.
Intervención del gobierno y el conflicto de Guillermo Varela
Ante la gravedad de los hechos, el gobierno de Río de Janeiro tomó cartas en el asunto y dispuso la escolta de los hinchas de Peñarol fuera de la ciudad una vez finalizado el partido. Las autoridades locales temían que los disturbios continuaran durante y después del encuentro, por lo que reforzaron las medidas de seguridad en toda la ciudad.
Entre los involucrados en el caos se encontraba Edgardo Lasalvia, representante del jugador uruguayo Guillermo Varela, quien fue detenido temporalmente tras verse en medio de la trifulca. Lasalvia, quien había acudido a saludar a los hinchas junto a Varela, relató en una entrevista con Sport cómo la situación se descontroló: "La policía solo miraba mientras todo ocurría. Hay que dejar de subir estados de WhatsApp y cuidar a la gente de Peñarol", expresó, visiblemente afectado.
Lasalvia también comentó cómo Varela, exjugador de Peñarol y actual lateral, quedó envuelto en el incidente: "Guille Varela vino a saludar a la gente y a regalar camisetas, pero se encontró en el medio del caos y fue retenido". El gesto amistoso del jugador terminó en una situación inesperada, y la controversia no tardó en crecer.
Críticas a la dirigencia de Peñarol
Finalmente, Lasalvia apuntó duras críticas hacia la dirigencia del club uruguayo, acusándolos de estar desconectados de la realidad que vivían los hinchas en las calles de Río: "Mientras los dirigentes están tomando whisky en la playa, no se hacen cargo de lo que pasa. El punto de encuentro fue un desastre, no se puede cruzar a nadie ahí", reclamó el representante, evidenciando la falta de coordinación por parte del club en cuanto a la seguridad de sus seguidores.
Los hechos ocurridos en Río de Janeiro empañaron lo que debía ser una fiesta del fútbol en la Copa Libertadores, y dejaron en evidencia la necesidad de mejorar la logística y la seguridad en estos eventos para evitar que la violencia se apodere de las gradas y las calles.