El ciclo de Lucas Pusineri en Atlético Tucumán llegó a su fin. La derrota por 2-1 ante San Lorenzo fue el detonante de una decisión que la comisión directiva, encabezada por Mario Leito, venía evaluando desde hace varias fechas.
En su segunda etapa al frente del Decano, Pusineri dirigió 28 partidos, con un balance de 10 triunfos, 4 empates y 14 derrotas. Los números, sumados a un clima interno complejo, hicieron insostenible su continuidad.
Uno de los principales focos de conflicto estuvo vinculado a premios adeudados al plantel, una situación que deterioró la relación entre los jugadores, el cuerpo técnico y la dirigencia. La falta de respuestas concretas en el plano económico afectó el ambiente dentro del vestuario y terminó por acelerar la decisión.
"Cuando los resultados no acompañan, los problemas latentes salen a la superficie", deslizó una fuente cercana a la institución, reflejando un escenario donde las diferencias de gestión pesaron tanto como el rendimiento deportivo.
Con la salida confirmada, Hugo Colace asume de manera interina la conducción del equipo, mientras los dirigentes trabajan en la búsqueda de un nuevo entrenador que le devuelva estabilidad al proyecto.
El plantel se disculpó y disparó contra la dirigencia
La situación en Atlético Tucumán atraviesa un momento crítico. A las diferencias deportivas que derivaron en la salida de Lucas Pusineri, se sumó un fuerte conflicto institucional entre el plantel profesional y la dirigencia encabezada por Mario Leito.
El detonante fue la decisión de los jugadores de no concentrar antes del duelo con San Lorenzo, una medida que generó malestar en la comisión directiva. Sin embargo, lejos de tratarse solo de un reclamo económico, el plantel difundió un comunicado público en sus redes personales que dejó al descubierto una crisis más profunda.
"Asumimos el error de no haber expuesto antes la situación del club. Confiábamos en que la dirigencia iba a escuchar y mejorar las condiciones que veníamos señalando hace tiempo", expresaron los futbolistas en su mensaje.
El texto agrega un punto central que trasciende el conflicto salarial: "No es un reclamo económico, como intentaron instalar. Nos preocupa el trato y el cuidado hacia los empleados del club y la falta de acompañamiento dirigencial, que es casi inexistente salvo ante equipos grandes".
El comunicado, además de pedir disculpas a los hinchas, refleja un malestar sostenido en torno a la conducción interna y la falta de diálogo entre las partes. Una crisis que ya provocó la salida del entrenador y ahora pone en evidencia problemas estructurales de liderazgo.

