En un desenlace agridulce, Estudiantes de Río Cuarto volvió a hacer historia al sellar su regreso a la máxima categoría del fútbol argentino después de cuatro décadas. El equipo cordobés empató 1-1 ante Deportivo Madryn en el partido de vuelta de la final del Reducido, administrando la ventaja de 2-0 conseguida en la ida (Global 3-1).
Sin embargo, la alegría por el ascenso quedó empañada por los graves incidentes ocurridos al finalizar el encuentro, que obligaron a una rápida intervención policial.
El drama y el gol agónico del ascenso
El equipo dirigido por Iván Delfino mostró carácter y solidez en un escenario complejo. Pese a la ventaja, la tensión se elevó en el segundo tiempo cuando el local abrió el marcador.
Gol de tijera: A los 18 minutos del complemento, Luis Silba encendió la ilusión patagónica con un espectacular gol de tijera.
El gol que selló el pase: Cuando el partido entraba en su tramo final, a los 40 minutos, Agustín Morales silenció el estadio con un remate cruzado que decretó el 1-1 definitivo. El gol no solo le dio el empate, sino que aseguró el histórico ascenso de Estudiantes de Río Cuarto a Primera División.
Invasión de campo y suspensión por violencia
La frustración de Deportivo Madryn ante la imposibilidad de alcanzar el objetivo deportivo terminó por encender la mecha de la violencia.
En el cierre del partido, un grupo de hinchas del "Aurinegro" invadió el campo de juego y arrojó piedras y distintos objetos contra la terna arbitral. Ante la escalada de violencia, el árbitro Facundo Tello decidió dar por finalizado el encuentro antes de cumplirse el tiempo adicionado.
La consecuencia fue la imagen más triste de la noche: los futbolistas de Estudiantes de Río Cuarto, que acababan de coronar su hazaña, no pudieron celebrar y levantar la copa en el campo de juego de forma oficial. La tristeza por la violencia opacó la histórica alegría de la ciudad de Río Cuarto.