El fútbol argentino está atravesando un momento muy delicado en su dirigencia y el nivel de sometimiento por parte de la AFA es tan grande que asusta. Por eso no extraña que cada vez que se critica a la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino, aparezca una lista interminable de comunicados de los clubes apoyando este modelo nefasto.
El temor de los presidentes de las instituciones de todas las categorías es tan evidente, que salen rápidamente a respaldar para que no haya represalias dentro del campo de juego.
Sin embargo, lo que no dimensionan o no les importa (lo que sería peor) es que quedan expuestos ante la opinión pública futbolera, que no les cree nada por tomar esas decisiones.
Tapia en los premios Alumni.
Ese apoyo impuesto es muy notorio y se entiende porque toman determinaciones insólitas, como tener un torneo de primera de 30 equipos y una segunda con 36. Además de permitir que se cambien los reglamentos sobre la marcha o se favorezcan siempre a los mismos.
Claramente están cómodos con formar parte de este sistema, porque de lo contario se darían cuenta que su dignidad está en juego. Agachan la cabeza y acatan las ordenes sin cuestionar absolutamente nada. También se olvidan de que no solo representan a sus instituciones, sino que, sobre todas las cosas a sus socios que no siempre se sienten representados por ellos.
Y lo peor de todo es que buscan en terceros la responsabilidad de sus acciones desatinadas. Siempre el periodismo es el responsable de mal informar o de estar en contra de los directivos según su visión acotada. Cuando en realidad junto con los hinchas, son los únicos que expresan lo que sucede en el vergonzoso fútbol argentino. Es por ello que el descreimiento es total y va en aumento.
¿Cuándo tendremos dirigentes que se revelen ante el poder impunes de la AFA?
Solo Juan Sebastián Verón se muestra con ganas de cambiar las cosas, de luchar para mejorar y tener un deporte más redituable. De aportar ideas más aggiornadas a los tiempos que corren, para tratar de modernizar y mejorar el famoso producto.
Se necesitan más presidentes como el de Estudiantes de la Plata, para terminar de una vez por todas con este silencio atroz y cómplice del resto de la dirigencia. Para que las decisiones bien o mal tomadas se puedan realizar con total libertad, algo que hace muchos años no sucede en la casa madre del nuestro fútbol.