En un contexto de inflación, crisis económica y clubes asfixiados financieramente, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) continúa otorgando premios mínimos que contrastan de manera feroz con lo que ocurre en el resto de Sudamérica.
El equipo que gana un torneo en Argentina recibe alrededor de 500 mil dólares, una cifra que no alcanza ni para cubrir un mes de salarios en un club grande. Incluso equipos medianos o chicos, con planteles ajustados, encuentran ese monto insignificante frente a los costos reales de competir durante toda una temporada.
Si se compara con lo que ganan en Brasil el fútbol argentino está a años luz, porque quién se queda con el torneo alza alrededor de 10 millones de dólares. El problema que también ligas menores de la región pagan mejor que nuestro certamen.
Campeonatos como el uruguayo y el boliviano reparten 1 millón, mientras que en Chile con 650 mil y Perú con 600 mil superan en lo económico a lo que entrega el campeonato en nuestro país.
Es por eso que la desesperación de los clubes argentinos por clasificar a las copas internacionales, ya sea la Copa Libertadores como la Sudamericana por el monto que perciben ($3.000.000 solo por participar) hace que hagan a un lado la chance de ganar un campeonato y prefieran ubicarse mejor en la tabla general para clasificar a dicha competencias.
Ante esto la CONMEBOL se transforma ante esta situación en el ente que paga los verdaderos premios que seducen al fútbol argentino.
Si la AFA no revisa su esquema de premios y distribución, el torneo local seguirá perdiendo valor deportivo y atractivo, por ende, el título de campeón quedará cada vez más lejos de ser un verdadero motor de crecimiento y reconocimiento.