A 36 años del grito sagrado: el día que Diego llegó a los 100 goles y la reliquia que guarda su firma
Se cumple un nuevo aniversario de los goles 100 y 101 de Maradona en el Napoli. Crónica emocional sobre el hito histórico y el encuentro cara a cara con una camiseta que es leyenda.
Fue sentirse como si hubiese hecho un FA sostenido con la Stratocaster Roja del Flaco Spinetta, o como si estuviera sentado en las viejas plateas del Gasómetro tomando un café con el Negro Fontanarrosa. Así de fuerte es la sensación de tener la historia entre las manos.
—"Che Lalo, ¿qué decís, le muestro la camiseta a tu amigo? ¿Es de confianza?"— preguntó Roberto. Con el aval de Lalo, apareció ante mis ojos, y en mis manos, una 10 del Napoli que el "Pelusa" le obsequió y dedicó tras un encuentro en el Calcio. Aún se alcanza a ver la firma, ese trazo que es marca registrada de nuestra identidad.
El tesoro que atesora un mendocino
Roberto, un mendocino que guarda recuerdos que harían las delicias de cualquier coleccionista, vio en mí a alguien digno de su confianza. No solo para mostrarme este hermoso recuerdo suyo, sino también a alguien que valoraría esta simbólica reliquia. Sin que yo se lo pidiera, me permitió que me la calzara para la foto. Solo para la foto, pero suficiente para sentir el peso de la gloria.
En esa casaca estaban aquellos 100 goles del 10, aquellos gritos a puño alzado y combatiente. El salto eufórico del pibe de Fiorito, de La Paternal y la Bombonera, que conquistó el sur pobre y laborioso de Italia.
La tarde en que el San Paolo fue testigo del centenar
Era el 18 de febrero de 1990. El escenario, el San Paolo (hoy Estadio Diego Armando Maradona). El rival era la Roma. Diego estaba imparable: hizo expulsar a un rival, estrelló un tiro libre en el palo y, de pronto, una falta dentro del área.
Con un remate bajo al rincón del arquero Giovanni Cervone, Maradona marcó su gol número 100 con el Napoli. Pero el carnaval napolitano no terminó ahí. Luego de un tanto de Careca, el Diego volvió a desnivelar de penal para cantar el gol 101.
En esa misma tarde soleada pero fría, Diego Armando Maradona inscribió su nombre en una cifra mítica. "Ho visto Maradona", rezaba el himno de la ciudad. Hoy, con esa camiseta firmada frente a mis ojos, el sentimiento es el mismo: el Diego es eterno y sus hazañas, como esa tarde de 1990, siguen vivas en cada rincón donde ruede una pelota.