Homenaje

Osvaldo Soriano, la inmensa letra precisa en el momento preciso

El genial escritor nació el 5 de enero de de 1943. Uno de los imprescindibles de la literatura argentina que amó los gatos, San Lorenzo e interpeló una época.

Por Ciudadano.News

El genial Osvaldo Soriano hoy hubiera cumplido 82 años — /Argentina Gov ar

Fanático de San Lorenzo de Almagro y los gatos. La adoración de Osvaldo Soriano por los mininos es tanto o más pública que su obra. 

Según cuenta el escritor en su Educación Sentimental, el día que nació había un gato esperándolo al otro lado de la puerta. 

Un gato negro de mirada contundente le trajo la solución para Triste, solitario y final; y otro, Vení, lo acompañó en el exilio y sólo murió al regreso a Buenos Aires. Hubo un gato Pulqui que fue mono, león, pirata y bandolero en su infancia; y otro llamado Peteco que lo sacó de apuros literarios. 

Soriano se separó de una chica sólo porque era alérgica a los gatos y dijo que un escritor sin felino es como un ciego sin lazarillo.

El Gordo no dejó ninguna novela sin gatos. Y confesó alguna vez ser uno de ellos, "perezoso y distante".

Osvaldo Soriano con uno de sus gatos.

Sus primeras ideas surgieron en Alto Valle tras un buen tiempo en San Luis. Fue en Cipolletti donde mostró su versión como futbolista que luego trajo cientos de historias. 

No encontraba en la lectura el placer que años después les regaló a sus admiradores: en su casa, con suerte había alguna edición del Martín Fierro y los clásicos del colegio, a los que terminó odiando. Los odiaba como a las obligaciones. Se quejaba de Cervantes o de Sarmiento: la diversión, para él, pasaba por el fútbol.

Su despegue comenzó en aquella época en la que decidió mudar sus planes a Tandil, la tierra de su mamá. Primero fue periodista, luego escritor y periodista, y después siguió siendo periodista. 

Era tímido, pero sus ideas hablaban. Y llegaron a retumbar en todo el mundo. Lo hicieron en 1973, cuando publicó Triste, solitario y final, su primera novela que luego fue galardonada con el Premio Casa de las Américas en Cuba.

El golpe de Estado de 1976 lo obligó a exiliarse en Bruselas (Bélgica) y luego estuvo en París hasta 1978. Ya había alternado entre las redacciones del diario El Eco de Tandil, la revista Primera Plana, Semana Gráfica y La Opinión cuando se unió a Julio Cortázar en Francia para denunciar las atrocidades militares a través de la publicación mensual de Sin censura.

La pasión azulgrana, según Osvaldo Soriano

El regreso de la democracia lo llevó de vuelta a Buenos Aires, donde publicó No habrá más penas ni olvido, Cuarteles de invierno, A sus plantas rendido un león, Una sombra ya pronto serás y El ojo de la Patria, por citar algunas. Su trabajo silencioso hizo tanto ruido que lo convirtió en uno de los escritores más influyentes de Latinoamérica y lo consolidó como uno de los primeros best sellers argentinos.

Al Gordo le costaba hablar de sí mismo. No quería definirse, pero cuando escribía de San Lorenzo los que hablaban eran sus propios sentimientos. 

Sufría cada domingo por teléfono -según contó en la recordada revista El Gráfico- cuando llamaba al periodista Eduardo van der Kooy a la redacción de Clarín para conocer los resultados de todos los partidos. Pero aquel hábito se empañó en ese tormentoso 1981 cuando, asustado, escuchó lo que no quería. "Te comprendo, están en la B", le dijo el reportero. Y el aire se cortó para siempre. Pero la campaña del año siguiente le devolvió la fe.

Aunque no pudo volver a ver el estadio en Boedo, fue el único que disfrutó en vivo dos veces el gol más rápido de la historia, al que Sanfilippo convirtió en el Gasómetro. "Casi me pongo a llorar. El Nene había hecho de nuevo aquel gol de 1962, nada más para que yo pudiera verlo", le contó a Eduardo Galeano a través de una carta en la que relató su visita al Carrefour de Avenida La Plata, que ya no existe.

Falleció el 29 de enero de 1997, pero su legado sigue vivo en las historias que imaginó en un pasado que se repite dentro de una Argentina cíclica. 

Osvaldo Soriano, nació en Mar del Plata el 6 de enero de 1943. Hoy hubiese cumplido 82 años.