Las ferreterías que nos acompañaron a través de los siglos

A partir de la llegada de los colonizadores con los primeros martillos, yunques y clavos, comenzó a desarrollarse un rubro que tuvo destacados negocios, muchos de los cuales luego fueron desapareciendo con el tiempo

6 Enero de 2023 - 12:33

19-foto-1-jpeg.
19-foto-1-jpeg.

6 Enero de 2023 / Ciudadano News / Cultura

Con la llegada de los conquistadores, aparecieron en estos territorios los primeros clavos y otros elementos de ferretería.

Desde ese momento ya nada fue igual, y las que hoy conocemos como ferreterías han estado presentes desde entonces para satisfacer las necesidades de los mendocinos en materia de herramientas y accesorios.

Por supuesto, con el correr de los años, estos comercios fueron modificándose; muchos desaparecieron y muy pocos sobrevivieron a las hiperferreterías que desde hace varias décadas se encuentran en Mendoza.

Desde la fundación de Mendoza por Pedro del Castillo en 1561, los colonizadores trajeron las primeras herramientas, tales como martillos, yunques y fraguas.

Años después se instalaron en nuestra provincia las primeras ferreterías, que por entonces se denominaban pulperías, y que vendían todo tipo de mercaderías, incluyendo martillos, azadones, clavos y las escasas y valiosas planchas de hierro.

La mayoría de estas predecesoras de las ferreterías compraban sus mercancías al por mayor en Chile o en Buenos Aires.

 

Pionero del ramo ferretero

En cuyo A fines siglo XVIII y principios del XIX eran muy pocos los comercios ferreteros que funcionaban en la ciudad.

Uno de ellos fue el que abrió Joaquín Ferrari, padre de la recordada patricia mendocina Laureana de Olazabal, quien supuestamente fue una de las damas que bordaron la Bandera de los Andes.

En su negocio Ferrari no sólo vendía clavos, herramientas y otros accesorios, ya que también ofrecía pinturas y barnices al aceite.

Durante mediados del siglo XIX se instaló muy cerca de la plaza denominada entonces Principal (actualmente Pedro del Castillo), el primer comercio ferretero, propiedad de Lucas Núñez.

Más tarde, luego del terremoto de 1861 abrió en una de las esquinas de San Martín y Entre Ríos la primera ferretería. Era de Emiliano Torres –quien había trabajado en el comercio de Núñez varios años– y en ella ofrecía una variedad de herramientas y accesorios que eran demandados en esa época por los antiguos habitantes de la Ciudad.

Allí atendía un joven llamado Arturo Day, quien más tarde se convertiría en socio y yerno de Torres. Tiempo después, Day estableció otra ferretería en la ciudad, llamada Arturo Day y Cía., la que permaneció abierta hasta 1906.

 

Los grandes comercios del ramo

Casi a finales del siglo XIX el negocio ferretero comenzó a desarrollarse ampliamente. En la Ciudad se instalaron varios negocios de este ramo, como el de Ramón Cano, en la calle San Nicolás (hoy San Martín y Lavalle); las de Julio Leiton y José María Caldoso y, en 1885, Baldé y Miret, quienes años después abrieron un nuevo negocio en la calle San Martín.

A estos se sumó Pagés, que luego cambiaría el nombre por Pagé y Cía. y posteriormente se conocería como Ferretería Alsina.

Una de las más importantes de aquella época fue la de Lanús y Alurralde, donde vendían hasta accesorios y maquinaria agrícola, y además, entre otras, se encontraba la Ferretería París, fundada por Jonch, Forgas y Escayola.

También funcionaban las de González, Decúrgez y 'La Campana', de Lázaro Galeano. Ya en el siglo XX se instaló otra, denominada 'El Cañón', y era propiedad de la firma López Hnos.

En 1916, en los entonces suburbios de la Capital, comenzó a funcionar un almacén de ramos generales denominado La Higuera, propiedad del español Juan Llobell, que actualmente funciona como Ferretería Pueyrredón. Otros extranjeros instalaron sus negocios ferreteros, como José Buzio y los hermanos Pannocchia, en el departamento Godoy Cruz.

En 1932 Antonio Alsina adquiere la sucesión de Pagés y Cía. y funda la ferretería Alsina. Unos años después, compra la ferretería Alurralde, que fue líder en la provincia en el ramo y hoy es una de las más antiguas que aún tienen vigencia.

En tanto, en las zonas rurales los negocios de ramos generales atendían las necesidades de ferretería, lo que constituyó quizás el rubro principal de sus negocios.

Por ejemplo, se destacaban en el departamento San Martín la Casa Pina y la de Salvador Riva, mientras que en San Rafael se ubicaban los comercios de Daniel Julián, Ignacio Sueta y Martín Hnos.

Como vemos, a través de la historia las ferreterías se constituyeron en comercios de gran valor, y hoy siguen siendo imprescindibles, también a la hora de solucionar algún inconveniente doméstico.

Últimas noticias