La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó el orden de prioridades que se deberá tener para la aplicación de la vacuna contra el COVID-19, una vez desarrollada.
Por la exposición a la enfermedad, los primeros en recibirla serán las personas mayores de 65 años, consideradas de riesgo, y el personal de salud.
Fernando Polack, investigador principal del estudio que se realizará a partir de agosto en Argentina de la vacuna, a cargo de las farmacéuticas Pfizer y BioNTech, dijo a Télam que apuestan a "tener respuestas sobre su efectividad a fin de este año" y destacó que "ser parte de estos ensayos posiciona al país en lugar de privilegio para la distribución".
En tanto, el testeo se realizará en personas de 18 a 80 años, que no se hayan infectado. "Vamos a probar la vacuna en miles y miles de personas voluntarias, pero apuntamos a tener respuestas a fin de este año", garantizó el infectólogo e indicó que "el riesgo es el factor principal que se evalúa a la hora de establecer quiénes tienen prioridad para recibir la dosis".
De ser efectiva, las empresas farmacéuticas producirán millones de unidades, pero se requiere un esquema para poder brindar una cobertura integral.
"El beneficio de realizar estas pruebas es que pone a la Argentina en un mapa de la ciencia y permite que muchos actores estén pensando en nosotros y típicamente a los países que evalúan las vacunas o los medicamentos, se les abre la puerta para acceder a las remesas de vacunas o medicamentos con prioridad", apuntó Polack.
La vacuna
El estudio de la vacuna contra el coronavirus, que ya se desarrolla en Estados Unidos y Alemania, se inició y cumplió con determinaciones de seguridad, aprobadas por comités independientes y agencias reguladores de Estados Unidos y Europa.
Las fases 1 y 2 de la vacuna comenzaron a fines de abril en Alemania y en mayo en los Estados Unidos, mientras en la primera fase de ensayos clínicos la vacuna arrojó señales alentadoras, al demostrar que es bien tolerada por humanos. También se comprobó que es inmunogénica, es decir capaz de general anticuerpos.
El estudio se realizará en un 75% en Estados Unidos y luego se agregará la Argentina mientras existe la posibilidad de que Pfizer sume a otros países.
Polack destacó que hasta ahora no se detectaron "efectos adversos serios en la vacuna", y dijo que ya fueron inoculados "más de 10.000 personas en Estados Unidos" del total de 30.000 que incluiría el estudio a nivel global.
Con respecto a la tecnología experimental que utiliza esta vacuna, que se conoce como ARN mensajero, explicó que se trata de "usar directamente el código genético de una proteína viral y dejar que el cuerpo humano lo tome y produzca la proteína tal como si se hubiera infectado".
"Para lograr eso, tenes que usar el ARN mensajero, que son instrucciones que le da el virus al cuerpo humano para que sintetice una de sus proteínas exactamente igual. Es solo una parte muy pequeña del virus, que es donde hay que atacarlo", detalló.
En ese sentido mencionó dos beneficios de este sistema. "Estas tiritas de ARN son muy lábiles, una de las ventajas es que una vez que entra a las células da la instrucción y el cuerpo la desarma y la segunda es que en el futuro va a ser una manera muy fácil de desarrollar una vacuna".
Por último, destacó que "no son vacunas que apuntan a ser caras, sino accesibles".