La pandemia del coronavirus modificó y transformó la vida de las personas en general, como es de saber, nuestra rutina diaria cambió en todo sentido y nosotros tuvimos que amoldarnos a nuevos esquemas sociales y laborales.
Asimismo, el poco contacto social, personal y cara a cara, algo natural e indispensable para el ser humano también se vio alterado. Luego de casi un año y medio de cuarentenas con diferentes niveles de encierro, las problemáticas mentales, debido al agotamiento, son una de las principales perjuicios que se agudizaron en jóvenes y adultos en todo el mundo.
Por ello, en el programa El Interactivo que se emite por Facebook y YouTube de El Ciudadano, lunes a viernes 12:30 horas, le consultamos al Lic. En psicología Pablo Melicchio sobre el agotamiento mental de los argentinos que son sobrevivientes al Covid.
"En un mundo tan violento y competitivo, de guerras, hambrunas y pestes, cada día que pasa somos sobrevivientes. En este tiempo luchamos contra este enemigo invisible llamado COVID. Y aprendimos a escaparle a sus garras cuidándonos y cuidando. No contagiarnos. No enfermar. No morir. Sin embargo, hubo quienes no pudieron resistir y murieron en el intento" sostuvo el especialista.
De acuerdo a estas complejas situaciones que nos tocan vivir, insistió que "en este esfuerzo por salvarnos, debemos defender también nuestra salud mental, no enloquecer, no pegarnos la cabeza contra la pared, no hundirnos en el colchón. Hacer lo que se pueda con la vida que veníamos llevando, sabiendo que lo más importante es comprender que en situaciones adversas se hace lo que se puede, no siempre lo que se quiere"
Asimismo aclaró que "es normal que a esta altura de los acontecimientos haya un tremendo agotamiento producto de tantas defensas que tuvimos y tenemos que implementar para resistir la tormenta, para acomodarnos a los cambios obligados de rutinas y para seguir viviendo en medio de un clima social de permanentes mensajes tóxicos ligados a la peste y sus efectos enfermizos".
La importancia del síntoma y el rol del adulto:
En este sentido aclara que "siempre es importante diferenciar síntomas de enfermedad" y agregó: "Es imposible pensar que no tengamos síntomas, porque desde el inicio de la pandemia sentimos altos montos de angustia, ansiedad, incertidumbre, de no saber cómo sigue la vida" Por lo que "No hay que preocuparse si hay síntomas, porque los síntomas tienen que aparecer, porque el campo mental se tiene que manifestar. "No puede estar normalmente, y tranquilo, sino que sufre el bombardeo permanente de la toxicidad de las muertes, los contagios. Esos síntomas si los escuchamos y los atendemos, no necesariamente van a terminar en un trastorno o una enfermedad"
Los adultos tenemos más capacidades de amortiguar los efectos, porque tenemos una personalidad más estable, en cambio la adolescencia es una etapa muy sensible, todavía la personalidad no está establecida". Entonces el psicólogo aconsejó que el adulto intente lograr una estabilidad y decodificar las palabras a sus hijos e hijas, para así lograr una "mayor tranquilidad"
¿Cómo debemos prepararnos para sortear estos problemas mentales en tiempos de pandemia?
"La frecuencia negativa que nos envuelve, de alguna manera tiene que afectarnos", entonces aconsejó poder "verificar las señales disfrazadas de síntomas que envía nuestro psiquismo, las reacciones emocionales y físicas que darán cuenta del agotamiento que podamos estar sintiendo" para poder delimitar esos pensamientos del estrés que nos causa vivir situaciones angustiantes.
En tanto, especificó que ese "malestar" suele mostrarse aumentando el nivel de ansiedad, trastocando el descanso y el sueño, el humor" y que estos pueden ir de la mano de pensamientos negativos y reacciones exageradas". Debido a esto, tenemos que sentir y vivir estos momentos para luego atenderlos "antes de que se asocien unos a otros y el cuadro se agrave"