Revelamos un misterio: ¿por qué los humanos podemos hablar?
Si alguna vez te preguntaste por qué los humanos tenemos el don del habla, aquí te brindamos la mejor respuesta.
Por Ciudadano.News
22 Febrero de 2025 - 20:26
22 Febrero de 2025 - 20:26
22 Febrero de 2025 / Ciudadano News / Ciencia
El lenguaje es una de las características más distintivas y complejas de la especie humana. La capacidad de comunicarnos a través de palabras, frases y lenguajes es algo que nos diferencia de otros seres vivos y nos permite expresar nuestros pensamientos, emociones y ideas de manera efectiva.
¿Alguna vez te hiciste la pregunta de por qué los humanos hablamos y otros animales no?
La evolución del lenguaje humano es un tema complejo y multifacético que ha sido estudiado por lingüistas, antropólogos y científicos durante siglos. Aunque no hay una respuesta única y definitiva, la mayoría de los expertos coinciden en que el lenguaje humano evolucionó gradualmente a lo largo de millones de años.
Ahora, la ciencia nos da la respuesta y deja en claro por qué no es posible que tu perro pueda quejarse del vecino ruidoso o que tu gato explicara por qué tira cosas al suelo sin razón.
Según publica el sitio FayerWayer, la respuesta puede estar en un pequeño cambio genético en una proteína llamada NOVA1.
En ese sentido, el artículo detalla que un grupo de científicos descubrió que este cambio, presente en casi todos los humanos modernos, pero ausente en nuestros primos neandertales y denisovanos, podría haber jugado un papel clave en la evolución del lenguaje.
Lo más apasionante de esta historia es que cuando le dieron la versión humana de este gen a unos ratones, sus chillidos cambiaron.
De acuerdo al estudio, odo apunta a que NOVA1 tuvo algo que ver en nuestra capacidad de hablar.
Este gen actúa como el DJ del cerebro, controlando qué genes se activan o desactivan en las neuronas. La diferencia entre la versión humana y la de otros animales es apenas un pequeño cambio en un aminoácido.
Fue como cambiar un emoji en un mensaje de texto... pero que, en este caso, terminó diferenciando a los humanos del resto de los seres vivos en términos de comunicación.
Para probar su impacto, los científicos metieron la versión humana de NOVA1 en el ADN de unos ratones y esperaron a ver qué pasaba.
Aquí es donde las cosas se ponen raras. Resulta que los ratones bebés suelen emitir chillidos ultrasónicos cuando los separan de sus mamás. Pero los ratoncitos con la versión humana de NOVA1 chillaban de forma distinta.
Los adultos tampoco se quedaron atrás. Los ratones macho, cuando quieren impresionar a una hembra, "cantan", pero los ratones con NOVA1 humano cambiaron su "canción", variando la duración y frecuencia de sus notas.
Los científicos decidieron investigar si neandertales y denisovanos, nuestros primos extintos, tenían este gen. Y se llevaron una sorpresa cuando determinaron que no lo tenían.

De hecho, cuando revisaron el ADN de más de 650.000 personas en todo el mundo, descubrieron que solo seis humanos modernos tenían la versión antigua del gen.
Esto significa que, en algún punto de la historia, un grupo de humanos en África desarrolló esta variante genética y se propagó rápidamente.
Este descubrimiento no solo nos ayuda a entender cómo dejamos de gruñir para convertirnos en expertos en chismes, sino que también podría ser clave en trastornos del habla y lenguaje.
Los científicos han encontrado conexiones entre NOVA1 y condiciones como el autismo, e incluso hallaron un paciente con una mutación en este gen que tenía dificultades para desarrollar el habla.
La investigadora Yoko Tajima, autora principal del estudio, explica que este gen podría darnos pistas sobre cómo el cerebro procesa la comunicación vocal y qué pasa cuando algo falla en el proceso.
Para estudiar a los ratones, los científicos usaron micrófonos especializados y software de análisis ultrasónico. Descubrieron que los ratones con la versión humana de NOVA1 producían sonidos con patrones distintos, como si estuvieran usando otro idioma.
No exactamente. NOVA1 no es el único gen involucrado en el lenguaje, pero parece ser uno de los protagonistas de la historia. Hace tres décadas, el equipo de Robert B. Darnell descubrió este gen mientras investigaban enfermedades neurológicas raras. Desde entonces, han encontrado vínculos entre NOVA1 y el lenguaje, el movimiento y ciertas enfermedades cerebrales.
"Nuestro descubrimiento podría tener implicaciones médicas importantes, desde trastornos del desarrollo hasta enfermedades neurodegenerativas", dice Darnell.
Puede que NOVA1 sea uno de los responsables de que hoy podamos hablar, discutir, cantar en la ducha o incluso escribir artículos como este.
Así que, la próxima vez que te enredes en una conversación profunda o termines en una discusión sin sentido, recuerda que todo pudo haber empezado con un pequeño cambio en un gen hace miles de años.
Material extractado del sitio FayerWayer