La diabetes es una de las enfermedades crónicas que afecta a más personas en el mundo, y uno de sus impactos menos conocidos es el daño que puede causar en la retina, lo cual puede llevar a una pérdida significativa de la visión. La Dra. Celina Logioco, médica oftalmóloga, conversó con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch) y alertó sobre la importancia de un control ocular regular en pacientes diabéticos para detectar y prevenir complicaciones visuales graves.
"La diabetes es una enfermedad crónica y silente", señaló Logioco. "Esto significa que, en general, va alterando varios aspectos en el organismo, incluyendo las arterias y venas. Así como afecta al cuerpo en general, también altera los vasos sanguíneos en los ojos. Por eso, es fundamental realizar controles anuales para evaluar el fondo de ojo y la retina", explicó la especialista. Para estos controles, hoy en día existen métodos más cómodos para el paciente, como el uso de equipos que permiten realizar el examen de fondo de ojo sin dilatar la pupila.
Según Logioco, "es clave que todos los pacientes diabéticos sepan que deben revisar su retina una vez al año". Esta recomendación no es solo una medida preventiva, sino que también ayuda a los médicos especialistas en diabetes, ya que el estado de las arterias de la retina puede proporcionar información crucial sobre la salud general del paciente. "Haciendo un fondo de ojo o un estudio de retinografía, podemos ver directamente las arterias y venas del ojo, y así informar al diabetólogo sobre el estado de la retina", agregó.
La diabetes puede causar múltiples complicaciones en los ojos, no solo en la retina. Entre otras posibles consecuencias, Logioco mencionó el glaucoma derivado de la retinopatía diabética. "El control ocular anual es esencial y debe centrarse en la diabetes, ya que es la que origina estas alteraciones", explicó. También recomendó a los pacientes que mantengan una comunicación clara con su oftalmólogo sobre su condición de diabetes y cualquier otra enfermedad, como hipertensión arterial, que también puede afectar la retina.
Para la oftalmóloga, este tipo de control es necesario en todas las personas diabéticas, sin importar la edad o el tipo de diabetes. Desde los niños insulinodependientes hasta los adultos mayores con diabetes tipo 2, todos deberían realizar un chequeo ocular anual. "La diabetes suele manifestarse más en personas mayores de 45 o 50 años, quienes necesitan cuidarse de muchas formas, incluyendo análisis de sangre periódicos para monitorear su salud sistémica", añadió Logioco.
La especialista también advirtió sobre la mayor incidencia de cataratas en pacientes diabéticos, especialmente en aquellos con un mal control de la glucemia. "El cristalino, donde se forman las cataratas, se nutre de glucosa. Por eso, cuando hay variaciones elevadas en la glucemia, el cristalino puede cambiar su refacción, lo que afecta la visión", explicó. Esta variabilidad en la visión podría ser una señal de diabetes sin diagnosticar y, en algunos casos, es el oftalmólogo quien alerta al paciente sobre la necesidad de realizarse análisis de sangre.
La especialista instó a todos los pacientes diabéticos a tomar un rol activo en el cuidado de su visión, controlándose al menos una vez al año con un oftalmólogo. La detección temprana es la mejor manera de preservar la visión y evitar complicaciones graves relacionadas con la diabetes.