Sorpresa en el streaming del CONICET: El insólito hallazgo "retro" a 2.600 metros de profundidad
Ocurrió durante la expedición que explora el Cañón Submarino de Mar del Plata. Un robot captó un objeto antiguo colonizado por fauna abisal, exponiendo la huella humana en los rincones más inexplorados del océano.
Durante la transmisión en vivo de la ambiciosa expedición científica del CONICET, Vida en los extremos, un evento tan fortuito como revelador capturó la atención de la comunidad científica y de miles de espectadores online. Más que una curiosidad, el hallazgo revela los restos de la huella humana perpetuados en la oscuridad del abismo.
Más que una curiosidad, el hallazgo del CONICET revela los restos de la huella humana perpetuados en la oscuridad del abismo.
En la inmensidad oscura del Mar Argentino, específicamente a 2.640 metros de profundidad, las cámaras de alta definición del robot submarino SuBastian se toparon con un objeto rectangular inconfundible. Un antiguo casete VHS reposaba en el lecho marino, inmóvil y convertido en una extraña cápsula del tiempo ajena a ese entorno.
El hallazgo, registrado este lunes 22 de diciembre, se produjo mientras los investigadores del CONICET, la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Schmidt Ocean Institute exploraban el Cañón Submarino de Mar del Plata. Lo que a simple vista parecía un residuo más, reveló un detalle fascinante al hacer zoom.
Todavía no se ha confirmado si el VHS encontrado por la expedición contiene algún registro en su interior.
Una estrella de mar se había adherido a la cinta de video, apropiándose de la basura tecnológica para convertirla en su hábitat. La imagen, que rápidamente se volvió viral, simboliza de manera potente la intersección entre la negligencia humana y la resiliencia de la naturaleza.
Ciencia de vanguardia y arqueología accidental
La campaña se desarrolla a bordo del buque de investigación RV Falkor y tiene como objetivo principal estudiar ecosistemas que no dependen de la luz solar, sino de filtraciones de gas metano, conocidas como cold seeps. En estos ambientes extremos, la vida prospera gracias a la quimiosíntesis, y el equipo busca documentar biodiversidad nunca antes vista. Sin embargo, el encuentro con el VHS desvió momentáneamente la atención hacia la problemática de la contaminación en zonas abisales.
"Es una imagen que te deja helado. Estás buscando formas de vida desconocidas a miles de metros y, de repente, te encontrás con un pedazo de nuestra propia historia reciente convertido en basura", comentó en vivo una de las integrantes del equipo liderado por la bióloga María Emilia Bravo (CONICET-UBA), quien encabeza la expedición.
La expedición del CONICET a acercado a un público amplio al conocimiento científico sobre la flora y fauna submarina.
A diferencia de lo que ocurre en la superficie, donde los plásticos se degradan por la radiación UV y la acción mecánica de las olas, en el fondo del océano las bajas temperaturas y la ausencia de luz actúan como un freezer, preservando los desechos casi intactos durante décadas. Este casete, probablemente arrojado al mar hace treinta años, es ahora un "fósil moderno" que comparte espacio con especies milenarias.
El éxito del streaming, que ya venía de ser reconocido por su calidad divulgativa, demuestra el interés público por la ciencia soberana. Hasta el 10 de enero de 2026, la misión continuará enviando datos cruciales sobre nuestros mares, aunque este VHS quedará como el recordatorio visual más impactante de que nuestra huella llega mucho más lejos de lo que imaginamos, incluso a los abismos donde el sol nunca brilla.